Hormigas invasoras. Cómo logran expandirse y apoderarse del terreno

CIENCIAS DE LA VIDA / ENTOMOLOGÍA / MIRMECOLOGÍA.-

La biología de la invasión avanza en la identificación de especies instaladas en territorio mexicano.

Las hormigas invasoras o exóticas son especies introducidas en ecosistemas ajenos y pueden causar daños a la ecología, la salud y los cultivos. Suelen llegar a nuevos hábitats a través de plantas, del tráfico de mercancías o del comercio.

Una de sus características es que encontraron las condiciones idóneas para poder establecerse y dominar los espacios a los que llegan. Esto es fácil de lograr en insectos sociales que tienen varias colonias y si no encuentran competencia, las invasoras utilizan muchos recursos locales y reemplazan a las especies originales, incluso las pueden eliminar.

En el mundo existen alrededor de 15 especies altamente invasoras, de las cuales entre cinco y siete han causado daños en los ecosistemas de México. El doctor Milan Janda, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), Unidad Morelia de la UNAM, explica que en varios países son amenazas muy fuertes, por lo que se necesita mucho trabajo para detenerlas.

Estos insectos también pueden afectar a otros organismos que anidan en la tierra, especialmente a los reptiles, las tortugas o las aves, quienes ven dañados sus nidos con la invasión de hormigas.-

El investigador detalla que, al ser generalistas, se adaptan a diferentes ambientes, donde pueden sobrevivir gracias a que poseen una competitividad muy alta en ciertos procesos de colonización o genéticos. Asimismo, estas invasoras tienen fuertes mutualismos con hemípteros (como los áfidos y los cóccidos), a los que protegen y cultivan; éstos, a su vez, debilitan las plantas en las que habitan y les transmiten enfermedades.

En cuanto a los efectos negativos para la salud, se sabe que la hormiga de fuego –originaria del norte de México y que habita en mayor medida en Estados Unidos– tiene un veneno muy fuerte y su piquete causa dolor y alergias en las personas y los animales.

El doctor en zoología destaca que existen especies de invasoras que por su alta abundancia y agresividad hacen inhabitables ciertos lugares.

“Por ejemplo, una hormiga originaria de América Central y América Sur, del género Wasmannia, es muy pequeña, pero altamente invasora en islas del Pacífico. En México también tenemos, aunque ciertas poblaciones muy agresivas no las tenemos tanto, pero en Australia o en la Melanesia están afectando a los vertebrados pequeños y a otros insectos y su veneno es muy fuerte. Incluso su presencia ha logrado que la gente abandone sus cultivos”.

Las invasiones son un fenómeno ecológico interesante, porque los organismos siempre se movieron alrededor del planeta, pero antes de la influencia humana fue por su propia cuenta y de manera gradual. Al empezar los intercambios comerciales, la movilidad de personas y de productos, también inició el transporte de especies de animales y de plantas.

Modelo evolutivo.

El doctor Janda, experto en ecología y evolución de insectos, explica que las hormigas son un modelo interesante para estudiar la biología de la invasión.

Por ejemplo, algunas especies como la hormiga argentina (Linepithema humile) dejan de ser agresivas entre sí en las zonas que invaden. Esto ocurre porque suele llegar solo un puñado de individuos, lo que provoca un cuello de botella y reduce mucho su diversidad genética. Además, al ser tan parecidas, comparten señales químicas casi idénticas y dejan de reconocerse como extrañas, de modo que colonias en realidad independientes se comportan como una sola. Esto explica buena parte de su éxito invasor.

"Entonces, tenemos el fenómeno de las super colonias –por ejemplo, la hormiga argentina en Japón, en España y en California–, que pueden abarcar de cientos a miles de kilómetros. Son nidos individuales en los que se perdió la agresividad entre ellos, aunque siguen siendo muy agresivas frente a las especies nativas".-

Se ha visto que ese efecto les resulta muy ventajoso: si bien las colonias pueden ser agresivas unas contra otras, cuando se pierde esa agresividad todas se comportan como una sola familia, no compiten entre ellas y pueden dominar el espacio y prácticamente reemplazar al resto de los organismos.

Lo destacado es aunque se consideran miembros de una misma familia, no están emparentadas, solo perdieron ciertos mecanismos para distinguir a los individuos de otras colonias, por lo que el parentesco genético entre nidos es muy bajo. “Es como una paradoja evolutiva y ecológica”, puntualiza el investigador.

Vigilancia entre instituciones.

El doctor Milan Janda dirigió un proyecto con apoyo del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI) de Michoacán con el objetivo de monitorear a las hormigas en varias partes del centro de México, como en los estados de Guanajuato, Querétaro y Michoacán.

“Estos estados tienen pocos registros de hormigas en general y también hay muy poco conocimiento de las especies invasoras. Estuvimos con estudiantes y con colegas e hicimos ciertos protocolos estandarizados para recolectar o examinar tipos de ambientes no disturbados y disturbados, y ver qué tan comunes son las especies de hormigas invasoras y nativas”, explica el investigador.

Encontraron que en Michoacán, el mosaico de cultivos y los parches de vegetación nativa que existen resguardan una alta diversidad de hormigas nativas que sobreviven, aunque es un paisaje agrícola. Pero en lugares muy transformados, como en los alrededores de Morelia o cerca de los cultivos de aguacate o en zonas donde la agricultura se ha practicado intensamente, hallaron varias especies de hormigas invasoras.

Reportaron la presencia de la hormiga argentina, altamente agresiva e importante en todo el mundo por su efecto negativo para las hormigas nativas, a las cuales dominan y eliminan, incluso son capaces de reemplazar a las especies nativas de invertebrados y de otros insectos.

La especie no había sido reportada alrededor de Morelia (ni en todo Michoacán) y en este estudio ya fue documentada su presencia. Es una especie que ya está bien establecida en zonas periurbanas de Morelia, donde aún se conservan espacios naturales, pero que ya se han visto dañados por la presencia de especies invasoras.

El doctor Janda considera que esta hormiga argentina llegó hace poco tiempo, pero que ha afectado severamente la fauna original, pues se reproduce rápido y en los nidos que analizaron no había otras hormigas nativas y reportaron solo una diversidad baja de otros invertebrados.

¿Hay manera de prevenir su llegada?

Lo importante con las hormigas invasoras es prevenir que lleguen y el doctor Janda enfatiza que sí es posible lograrlo, pero es necesario contar con protocolos sanitarios muy estrictos por parte de las aduanas, principalmente, en todo lo relacionado con recursos provenientes del suelo, de madera y de plantas.

Comenta que a nivel de la República mexicana, a veces sí existen protocolos entre los distintos estados (donde no se pueden mover los cultivos por ciertas plagas), aunque en ciertos niveles sí se llevan a cabo y en otros son más difíciles de aplicar.

Además, es fundamental detener las invasiones con ayuda de las poblaciones locales y con estrategias de control. Para ello, es necesario trabajar con los agricultores y con las comunidades que viven y que manejan los recursos locales. El doctor Janda precisa que el trabajo con ellos consiste, básicamente, en guiarlos para que sepan identificar si una hormiga es nativa o invasora.

“Con la doctora Madaí Rosas Mejía, de la Universidad de Tamaulipas, hicimos carteles para su identificación y desarrollamos materiales con información sobre prevención y biología de las hormigas invasoras, disponibles a través de la Conabio y en el sitio web de nuestro laboratorio: www.hormigas.mx”.

También considera importante la labor con las compañías agrícolas, que manejan lugares más grandes de cultivo, que son las zonas principales donde se reproducen y persisten.

Si las hormigas invasoras ya se establecieron en un sitio, se pueden aplicar medidas de prevención, para lo cual es necesario contar con monitoreo de las áreas en donde llegan y tratar de eliminar las poblaciones cuando aún son pequeñas.

“Eliminar es otra cosa, muchas veces se necesita un esfuerzo intenso que involucra químicos, mucha prevención y protocolos restringidos para movimiento de las plantas y la tierra. Eso necesita coordinación entre varios cuerpos del gobierno o de investigadores y para eso todavía no hay tanta preocupación, aunque este efecto de las hormigas invasoras sí es muy fuerte y es dañino económicamente para los países”, concluye el investigador.

Por: María Luisa Santillán. 

Sitio Fuente: Ciencia UNAM