Esta huella llevaba 87 millones oculta: su descubrimiento revela un mundo de dinosaurios perdido en Canadá

CIENCIAS DE LA VIDA / PALEONTOLOGÍA.-

Unas huellas descubiertas en la Columbia Británica reconstruyen un remoto delta de hace unos 87 millones de años y un momento poco conocido de la evolución de los dinosaurios norteamericanos.

Descubren en Canadá huellas de dinosaurio de hace 87 millones de años que están reescribiendo la historia del Cretácico. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

Hace unos 87 millones de años, buena parte de Norteamérica tenía un aspecto difícil de reconocer desde el presente. El nivel del mar era mucho más elevado, no existían grandes casquetes polares y una enorme masa de agua poco profunda, conocida como Mar Interior Occidental, dividía amplias regiones del continente. Cerca de una de aquellas antiguas costas, dinosaurios de varios tipos caminaron sobre el barro de un delta cubierto de vegetación. Sus pasos quedaron allí impresos y, por una extraordinaria sucesión de procesos geológicos, algunos han sobrevivido hasta nuestros días.

Un nuevo estudio publicado en Historical Biology ha analizado este excepcional conjunto de rastros localizado en los alrededores de Tumbler Ridge, en el noreste de la Columbia Británica (Canadá). Las huellas pertenecen al Coniaciense superior, una etapa del Cretácico Superior comprendida aproximadamente entre 89,75 y 86,5 millones de años atrás. Su antigüedad las convierte en un hallazgo especialmente valioso: son las primeras huellas de dinosaurio de esta edad identificadas en Canadá y cubren un intervalo del que existe un registro relativamente pobre en Norteamérica.

La historia del descubrimiento, además, comenzó mucho antes de la publicación del trabajo. El geólogo Guy Plint observó las primeras huellas en 1988 mientras estudiaba las rocas sedimentarias de la región. La dificultad para acceder al lugar —algunos puntos se alcanzan mejor en helicóptero— hizo que una investigación sistemática tuviera que esperar décadas. Plint y el paleontólogo Charles Helm retomaron finalmente el estudio y realizaron campañas de campo en varios yacimientos de la zona.

Los investigadores exploraron cinco enclaves durante trabajos realizados en 2022, 2023 y 2025. Cinco huellas individuales fueron recuperadas y trasladadas al Tumbler Ridge Museum para garantizar su conservación. Pero el verdadero interés científico del descubrimiento no reside únicamente en esas piezas. Las rocas conservan una especie de fotografía fragmentaria de un momento poco conocido de la evolución de los dinosaurios norteamericanos.

Un delta lleno de dinosaurios donde hoy se levantan montañas.

Tumbler Ridge ocupaba entonces una posición próxima al Mar Interior Occidental. En esta pequeña región, un sistema fluvial había formado un delta que avanzaba hacia el este sobre aquel enorme mar. Sus sedimentos forman actualmente la denominada Formación Marshybank, una rareza geológica porque conserva depósitos terrestres del Coniaciense en una zona donde las rocas de esa edad son predominantemente marinas.

El paisaje tampoco se parecía demasiado al actual. Había ríos lentos y sinuosos, zonas pantanosas, lagos poco profundos y llanuras que se inundaban periódicamente. Las raíces fósiles muestran que la vegetación era abundante, mientras que los restos de troncos indican la presencia de árboles de considerable tamaño, probablemente coníferas semejantes a las actuales secuoyas del alba.-

Las inundaciones de aquellos ríos resultaron decisivas para que podamos reconstruir ahora parte de su fauna. Cuando el agua desbordaba los cauces, transportaba arena sobre superficies embarradas previamente atravesadas por animales. Una nueva capa de sedimentos podía cubrir las pisadas antes de que desaparecieran. Millones de años después, esas superficies han quedado expuestas como moldes naturales de los pasos de los dinosaurios.

Una de las huellas fosilizadas atribuidas a dinosaurios de pico de pato recuperadas en el yacimiento. Foto: Kevin Sharman.

Y fueron muchos los que recorrieron aquel territorio. Las huellas más frecuentes poseen tres dedos anchos y redondeados y alcanzan normalmente entre 30 y 50 centímetros de anchura. Los investigadores las atribuyen a ornitópodos, el gran grupo de herbívoros en el que se encuentran los conocidos dinosaurios de pico de pato.

No estaban solos. También aparecen pisadas tridáctilas más estrechas, alargadas y terminadas en marcas de garras. Su anatomía apunta hacia dinosaurios terópodos carnívoros. Más enigmáticas son algunas huellas redondeadas con cuatro o cinco dedos poco definidos, que podrían haber sido producidas por anquilosaurios, los robustos herbívoros protegidos por una formidable armadura corporal.

"Las huellas de Tumbler Ridge tienen alrededor de 87 millones de años y constituyen el primer registro de pisadas de dinosaurios del Coniaciense identificado en Canadá".

Un cambio que pudo comenzar entre las plantas.

El predominio de los ornitópodos es precisamente una de las pistas más interesantes. En formaciones más antiguas de la región, como Dunvegan y Gates, las huellas de anquilosaurios tienen un peso mucho mayor. En Marshybank, en cambio, el paisaje parece estar dominado por los pasos de ornitópodos. El cambio coincide con una transformación profunda que estaba ocurriendo en los ecosistemas terrestres del Cretácico.

Las plantas con flores, o angiospermas, se encontraban en plena expansión. Habían aparecido mucho antes en latitudes tropicales y durante millones de años fueron extendiéndose hacia regiones septentrionales. Los fósiles vegetales de Marshybank muestran un ecosistema donde todavía sobrevivían coníferas, ginkgos, cícadas, helechos y equisetos, pero donde las angiospermas ya constituían una parte importante de la flora.-

Recreación digital de una huella perteneciente a un dinosaurio ornitópodo, el grupo que incluye a los conocidos dinosaurios de pico de pato. Foto: Charles Helm

Para los grandes herbívoros aquello pudo suponer una modificación sustancial de la despensa. Muchas plantas con flores ofrecían tejidos nutritivos, crecían con rapidez y podían recuperarse eficazmente después de ser consumidas. Los autores relacionan su diversificación con la proliferación de herbívoros, especialmente los ornitópodos, y, de manera indirecta, con los depredadores que dependían de ellos.

Las huellas de Tumbler Ridge no permiten reconstruir por sí solas todos los detalles de aquella transición. Sí proporcionan, sin embargo, algo difícil de obtener mediante huesos aislados: evidencia directa de qué grupos estaban desplazándose por un ecosistema concreto en un momento determinado.

Ese barro endurecido funciona así como una ventana a un capítulo poco documentado del Cretácico norteamericano. Donde hoy se encuentra el interior montañoso de la Columbia Británica hubo una costa cálida, húmeda y densamente cubierta de plantas. Por ella caminaron grandes herbívoros, dinosaurios acorazados y depredadores. Sus cuerpos desaparecieron hace decenas de millones de años. Algunos de sus pasos, inesperadamente, permanecieron.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante