Localizar hielo en la Luna analizando terremotos lunares

ASTROGEOLOGÍA.-

Unos científicos han ideado un novedoso método para localizar en la Luna la ubicación de masas importantes de hielo de agua, valiéndose para ello de análisis de ondas sísmicas atravesando terrenos durante terremotos lunares.

El hielo de agua existente en la Luna será un recurso fundamental para futuros astronautas en misiones lunares de larga duración.

La Luna con la Tierra al fondo, vistas durante un momento del sobrevuelo de la nave tripulada Orión en la misión Artemis 2. Foto: NASA

El trabajo de investigación y desarrollo lo han llevado a cabo Nicholas Schmerr, de la Universidad de Maryland, Harrison P. Lisabeth, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, y Matthew Siegler, de la Universidad de Hawái, en Estados Unidos las tres instituciones.

Actualmente, nadie sabe con exactitud cuánto hielo de agua hay en la Luna ni dónde se encuentra. Los satélites en órbita a la Luna pueden escanear la superficie de esta desde la órbita, pero solo pueden ver la capa superior del subsuelo. Los depósitos de hielo de agua podrían estar mucho más profundos, y ahí es donde entra en juego el método desarrollado y probado en esta nueva investigación.

El nuevo método para detectar hielo de agua mediante las ondas sísmicas parte de una diferencia relativamente simple: el terreno con agua congelada y el terreno sin ella (seco) se comportan de manera muy diferente cuando una onda sísmica los atraviesa. El hielo rigidiza cualquier material con el que se mezcle, haciendo que las vibraciones viajen de dos a tres veces más rápido que a través de tierra seca. Las zonas ricas en hielo también pueden provocar que la energía sísmica rebote en vez de atravesarlas, de forma similar a como el sonido rebota en una pared. Un sismómetro bien colocado en la Luna sería capaz de detectar estos efectos.

Las ondas sísmicas pueden permitir además calcular de manera aproximada cuánto hielo de agua hay en un sitio.

El estudio se titula “The seismic signature of lunar ice”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings