El sistema digestivo de un reptil marino, preservado tras 245 millones de años
CIENCIAS DE LA VIDA / PALEOZOOLOGÍA.
Un equipo de investigación internacional ha examinado un fósil único procedente de China que, por primera vez, conserva el sistema digestivo de un reptil marino de cuello largo que vivió en el mar hace 245 millones de años.
Reconstrucción del aspecto que probablemente tenía en vida un individuo adulto típico de Austronaga minuta. Ilustración: Gabriel Ugueto.
El equipo que ha llevado a cabo la investigación lo integran, entre otros, Stephan N. F. Spiekman, del Museo Estatal de Historia Natural en Stuttgart, Alemania, Wei Wang, del Instituto de Paleontología de Vertebrados en Pekín, China, y Nick Fraser, de los Museos Nacionales de Escocia.
Los restos examinados son de un ejemplar de la especie Austronaga minuta. Aunque este reptil descendía de reptiles terrestres, ya estaba magníficamente adaptado a la vida acuática hace unos 245 millones de años. Este fósil, casi completamente conservado, ofrece la primera visión detallada del esqueleto completo de este animal prehistórico y de gran parte de su sistema digestivo. Diversos órganos internos, como el estómago, el hígado y los intestinos, se han identificado claramente mediante métodos analíticos modernos. Este es el ejemplo más antiguo conocido hasta la fecha de un sistema digestivo prácticamente completo en un reptil.
Los reptiles marinos de cuello largo eran comunes en los mares de lo que hoy es China durante el período Triásico, y se han encontrado fósiles de varias especies. Sin embargo, el fósil de Austronaga minuta examinado es único en muchos sentidos. A pesar de medir solo 60 centímetros de largo, el animal tenía un cuello y una cola asombrosamente largos. Para más sorpresa, el Austronaga estaba altamente adaptado a la vida acuática, utilizando su larga cola para la impulsarse en el agua y sus patas delanteras alargadas, similares a aletas, para controlar la dirección y para estabilizarse. Sus patas traseras, por otro lado, estaban muy reducidas y apenas desempeñaban un papel en la natación. Esta inusual forma corporal resulta sorprendente, dado el escaso parentesco evolutivo del Austronaga con otros famosos reptiles marinos fósiles, como los ictiosaurios o los mosasaurios, que comparten este método de natación. En cambio, el Austronaga está muy emparentado evolutivamente con los arcosaurios terrestres, un grupo que incluye a los cocodrilos y los dinosaurios.
Entre las costillas del fósil, los investigadores hallaron una región oscura que, tras un examen más detallado, resultó albergar restos de un tracto digestivo prácticamente intacto. Mediante diversos métodos de análisis, como la fotografía con luz ultravioleta y la espectrometría de masas, los científicos pudieron identificar claramente varios órganos internos por primera vez.
Entre los órganos conservados se encuentra un estómago grande, con forma de saco, en la parte frontal, seguido de un hígado de un rojo intenso en el que aún se pueden detectar rastros de hemoglobina. Detrás de este se encuentra un tubo largo y simple que forma el intestino delgado y el intestino grueso. La disposición general muestra que el sistema digestivo de Austronaga era relativamente simple en su estructura.
“Este fósil es el ejemplo más antiguo conocido de un sistema digestivo prácticamente completo en un reptil”, subraya Wang.
Mientras que las aves y los cocodrilos actuales tienen un estómago de dos compartimentos, el Austronaga solo tenía una cámara estomacal. Esto demuestra que los estómagos de los arcosaurios eran inicialmente bastante simples y solo adquirieron complejidad con el transcurso del proceso evolutivo.
El estudio se titula “Highly aquatic marine stem archosaur with soft tissue preservation”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances.
Por: Redacción.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings