Estos diminutos barcos robot construyen plataformas flotantes sin intervención humana

ROBÓTICA.-

Un equipo de investigadores desarrolló una flota de embarcaciones autónomas que se unen y separan para crear infraestructuras flotantes adaptables, inspiradas en las hormigas de fuego.

Barcos robot en miniatura convierten el agua en una infraestructura inteligente. / Crédito: MIT.

Investigadores del MIT crearon un enjambre de pequeños robots acuáticos que se unen como hormigas, formando una balsa y ensamblándose en estructuras reconfigurables en el agua. La nueva tecnología permite crear plataformas modulares capaces de reorganizarse y desplazarse sobre el agua sin intervención humana.

Un grupo de especialistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, ha creado el proyecto FloatForm: se trata de un sistema de pequeños barcos autónomos capaces de reunirse, ensamblarse y volver a separarse para crear estructuras flotantes en la superficie del agua.

El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, propone una forma de convertir la lámina de agua en un espacio “programable” e inteligente, útil para levantar infraestructuras temporales, plataformas adaptables o incluso pasos flotantes cuando sea necesario.

Sin coordinación central ni supervisión humana.

Cada módulo mide unos 21 centímetros de lado, aproximadamente el tamaño de un plato de cena, y lleva a bordo sensores, propulsión propia y un sistema de cierre magnético para conectarse con otros robots. La idea no es que una máquina central dirija cada movimiento, sino que los robots se coordinen entre sí con reglas locales simples, como hacen las hormigas de fuego cuando forman una "balsa viviente" para sobrevivir a una inundación.

Un planificador central extremadamente ligero interviene solo para corregir imperfecciones finales y asegurar que la estructura adopte la forma deseada, de acuerdo a una nota de prensa. En las pruebas de laboratorio, una flota de ocho robots logró agruparse desde posiciones aleatorias, formar una figura objetivo, desacoplarse y reconfigurarse en una nueva disposición, además de desplazarse como una única plataforma por el tanque.

Cada experimento duró entre cuatro y ocho minutos. Según los científicos, el sistema consiguió completar sus misiones sin intervención humana en el 90 % de los casos con cuatro robots y en el 70 % con ocho, una cifra que los autores interpretan como señal de resiliencia, especialmente porque un robot que pierde la orientación puede reincorporarse sin bloquear al resto.-

Los robots cooperan como un enjambre para crear infraestructuras temporales, capaces de cambiar de forma según las necesidades. / Crédito: FloatForm.

El agua como infraestructura viva.

El secreto de la innovación está en combinar coordinación distribuida y precisión geométrica: cada bote utiliza un mecanismo inspirado en el origami para engancharse o soltarse con un gasto energético reducido. El motor solo consume energía durante el acople y desacople, pero el cierre permanece bloqueado sin gasto adicional.

Esta solución es clave para dispositivos tan pequeños, en los cuales la batería es limitada y cada vatio cuenta. Los investigadores destacan que el método escala mejor que los enfoques centralizados, porque la complejidad computacional depende de los vecinos cercanos y no del tamaño total de la flota.

Los investigadores imaginan aplicaciones en puertos, canales y costas: desde mercados flotantes o escenarios temporales hasta plataformas de emergencia, estaciones de atraque reconfigurables, monitorización ambiental o tareas de inspección en alta mar.

Sin embargo, fuera del laboratorio será necesario utilizar barcos más robustos, sensores adaptados y una mayor capacidad para resistir corrientes, oleaje y perturbaciones reales. Si supera estos escollos, FloatForm logrará que los cursos de agua se conviertan en una infraestructura viva, adaptable y móvil.

Por: Pablo Javier Piacente / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21