Científicos recuperan bajo la Antártida un archivo geológico de 23 millones de años tras dos intentos fallidos y atravesar más de 523 metros de hielo

CIENCIAS DE LA TIERRA / GEOLOGIA.-

La perforación, considerada un hito técnico en la investigación polar, permitirá reconstruir cómo respondió una de las masas de hielo más vulnerables del planeta durante antiguos episodios de calentamiento global.

El hallazgo abre una oportunidad inédita para reconstruir millones de años de historia climática y responder a una de las grandes incógnitas sobre la estabilidad del continente helado. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

En uno de los confines más inhóspitos y remotos de la Antártida occidental, a más de 700 kilómetros de cualquier rastro de civilización, un equipo de 29 científicos e ingenieros acaba de hacer historia. Trabajando sin descanso bajo condiciones extremas en el campamento de Crary Ice Rise, han logrado un objetivo que parecía inalcanzable: atravesar más de medio kilómetro de hielo macizo para extraer el barro y los sedimentos primigenios que yacen en el fondo. Una auténtica proeza técnica que ha destapado una verdadera "cápsula" del tiempo geológica.

El proyecto forma parte de SWAIS2C (Sensitivity of the West Antarctic Ice Sheet to 2°C), una iniciativa internacional que busca comprender cómo ha respondido históricamente la capa de hielo de la Antártida occidental a periodos de calentamiento global.

Tal y como ha indicado el comunicado oficial del proyecto, el equipo consiguió atravesar 523 metros de hielo utilizando un sistema de perforación con agua caliente para abrir el conducto inicial. Una vez alcanzada la base helada, descendieron más de un kilómetro de tuberías hasta llegar a los sedimentos acumulados bajo el hielo. Allí comenzó la parte clave de la misión.

Un archivo natural escondido bajo el hielo.

La expedición consiguió recuperar un núcleo sedimentario de 228 metros de longitud, formado por una sucesión de sedimentos y fragmentos de roca acumulados durante millones de años bajo la capa de hielo antártica. Tal y como indica el comunicado del proyecto, nunca antes se había obtenido un registro geológico de semejante extensión en un entorno subglacial.

Cada uno de los tramos extraídos fue procesado inmediatamente en el campamento de perforación. Los investigadores documentaron las muestras mediante fotografías y descripciones detalladas, además de realizar una primera caracterización antes de enviarlas a distintos laboratorios especializados, donde comenzará un análisis mucho más exhaustivo.

Las primeras dataciones sugieren que este extraordinario archivo podría abarcar hasta 23 millones de años de historia. La estimación se basa en la identificación preliminar de microfósiles marinos presentes en varias capas del sedimento. Si los estudios posteriores confirman esa antigüedad, los científicos contarán con una referencia única para reconstruir la evolución de la Antártida occidental y comprender cómo cambió este sector del continente- durante algunos de los episodios cálidos más importantes del pasado geológico.

El experto Huw Horgan y otros investigadores analizan una sección del núcleo extraído. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

Evidencias de un pasado diferente.

A medida que avanzaban en la extracción, el equipo observó una notable variabilidad en los tipos de sedimento. Algunas capas muestran características típicas de depósitos formados bajo una masa de hielo asentada sobre tierra firme, similares a las condiciones actuales. Pero otras cuentan una historia distinta.

Las muestras recuperadas ya están ofreciendo las primeras sorpresas. Entre las distintas capas del sedimento, los investigadores han identificado restos de conchas y microfósiles de organismos marinos que solo pueden desarrollarse en mares abiertos, donde la luz solar alcanza el fondo. Tal y como recoge el comunicado del proyecto, estas evidencias indican que el lugar ocupado hoy por cientos de metros de hielo fue, en determinados momentos del pasado, un entorno marino libre de la capa glaciar.

La posibilidad de que la plataforma de hielo de Ross retrocediera durante antiguos episodios cálidos ya formaba parte de las hipótesis de los especialistas. También se planteaba que la capa de hielo de la Antártida occidental hubiera sufrido fases de desestabilización. Sin embargo, hasta ahora esas reconstrucciones se apoyaban casi exclusivamente en sedimentos recuperados en el océano Austral, el mar de Ross y otros registros obtenidos alrededor de las plataformas flotantes.

La principal novedad de esta perforación es el origen del material recuperado. Por primera vez, los científicos disponen de un registro geológico extraído directamente desde el borde de la propia capa de hielo. Ese archivo permitirá precisar cuándo se produjeron esos episodios de avance y retroceso, cuánto se prolongaron y qué cambios en el océano y en el clima estuvieron detrás de una transformación que quedó enterrada bajo el hielo durante millones de años.-

Durante dos meses, un equipo internacional trabajó en un campamento remoto de la Antártida occidental y logró recuperar un valioso registro climático oculto bajo el hielo. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C.

Un sistema particularmente vulnerable.

La Antártida occidental es una de las regiones más sensibles del sistema climático global. Gran parte de su base se encuentra por debajo del nivel del mar, lo que la hace vulnerable a la intrusión de aguas oceánicas más cálidas.

Los datos satelitales de las últimas décadas indican que la región está perdiendo masa y que esa pérdida se está acelerando. Si toda la capa de hielo de la Antártida occidental se fundiera, el nivel medio global del mar podría aumentar entre cuatro y cinco metros, según las estimaciones científicas actuales recogidas también en el comunicado del proyecto.-

Pero el gran interrogante no es cuánto hielo hay, sino cuándo y bajo qué condiciones comienza un retroceso significativo.

La geóloga Molly Patterson sostiene una sección del núcleo sedimentario extraído. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C

Un hallazgo pensado para responder a una gran incógnita.

El proyecto SWAIS2C está diseñado específicamente para evaluar la sensibilidad de la capa de hielo ante un calentamiento de 2 °C respecto a los niveles preindustriales, el mismo umbral que intenta limitar el Acuerdo de París.

El éxito de la expedición no se mide únicamente por la longitud del núcleo recuperado, sino por el periodo de la historia de la Tierra que podría conservar en su interior. Las primeras estimaciones apuntan a que parte de los sedimentos se depositaron cuando la temperatura media global era superior a 2 °C respecto a los niveles preindustriales, un umbral que hoy centra buena parte de las investigaciones sobre el cambio climático.

La extracción del núcleo marca ahora el inicio de una etapa mucho más larga. Durante los próximos años, especialistas de distintos países estudiarán cada una de sus capas para establecer su antigüedad, identificar los organismos microscópicos que quedaron atrapados en los sedimentos y reconstruir las condiciones oceánicas y climáticas existentes en el momento de su formación.

Con esa información, los investigadores tratarán de esclarecer cómo respondió la capa de hielo de la Antártida occidental durante antiguos episodios de calentamiento global. Si el registro confirma que este enorme sistema glaciar sufrió retrocesos importantes bajo condiciones similares a las que podrían alcanzarse en las próximas décadas, los científicos dispondrán por primera vez de una referencia obtenida directamente desde el borde de la propia capa de hielo.

Ese es el verdadero alcance de la perforación. Más allá del récord técnico conseguido en la Antártida, este extraordinario archivo geológico puede convertirse en una herramienta decisiva para reducir la incertidumbre sobre el futuro del continente blanco y mejorar las previsiones sobre el impacto que su evolución tendrá en el aumento del nivel del mar.

No se trata solo de haber recuperado el núcleo sedimentario más largo bajo una capa de hielo. Se trata de disponer, por primera vez, de un archivo directo que puede revelar cómo respondió la Antártida occidental cuando el mundo fue más cálido que hoy.

Y esa respuesta podría redefinir nuestra comprensión del futuro del nivel del mar.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante