Reescriben la historia de los arrecifes: un análisis fósil de 500 millones de años de evolución desmonta una de las grandes ideas sobre los corales

CIENCIAS DE LA VIDA / PALEOBIOLOGÍA MARINA.-

Un análisis de cientos de millones de años de fósiles cambia la forma de entender por qué algunos corales prosperaron mientras otros desaparecieron y ofrece nuevas pistas sobre su futuro en un planeta cada vez más cálido.

La historia evolutiva de los corales demuestra que su alianza con las algas no siempre fue una ventaja y dependió de las condiciones ambientales de cada época. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

Durante décadas, la imagen de los arrecifes de coral ha estado asociada a una idea muy concreta: la de unos organismos que dependen estrechamente de unas diminutas algas para sobrevivir. Esa alianza biológica, responsable de los colores que caracterizan a muchos arrecifes tropicales, ha sido considerada una de las grandes claves del éxito evolutivo de los corales modernos. Sin embargo, una nueva investigación acaba de demostrar que esa explicación solo cuenta una parte de la historia.

Tal y como ha revelado un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la ventaja de vivir asociado a algas fotosintéticas no ha sido una constante a lo largo de la historia de la Tierra. De hecho, durante buena parte de los últimos 500 millones de años ocurrió exactamente lo contrario: los corales que no dependían de esa relación tuvieron más éxito evolutivo.

El trabajo, desarrollado por investigadores de la Universidad de Bristol, la Universidad China de Geociencias de Wuhan y la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg, reconstruye la evolución de estos animales marinos desde tiempos remotos utilizando registros fósiles, modelos bayesianos y herramientas de inteligencia artificial. El resultado es una perspectiva completamente nueva sobre uno de los grupos de organismos más importantes para la biodiversidad oceánica.

Más allá de ayudar a comprender el pasado, las conclusiones también ofrecen una nueva forma de interpretar la crisis que atraviesan actualmente los arrecifes, amenazados por el calentamiento global, el blanqueamiento y la acidificación de los océanos.

No todos los corales viven de la luz.

Cuando se piensa en un arrecife coralino es habitual imaginar aguas transparentes, abundante luz solar y estructuras repletas de peces de colores. Sin embargo, esa imagen representa únicamente a una parte de los corales existentes.

En la actualidad viven alrededor de 6.000 especies de coral. Aproximadamente la mitad mantiene una relación simbiótica con algas microscópicas capaces de realizar la fotosíntesis. Estas algas producen nutrientes que alimentan al coral, mientras reciben refugio y compuestos necesarios para su desarrollo. Gracias a esa cooperación, los corales pueden construir grandes arrecifes en aguas poco profundas.-

Pero la otra mitad de las especies actuales ha seguido un camino completamente diferente. Estos corales carecen de esa asociación con algas y habitan normalmente en aguas profundas, donde apenas llega la luz. Aunque suelen recibir mucha menos atención mediática porque no forman arrecifes tropicales espectaculares, representan una parte esencial de la biodiversidad marina.

Hasta ahora se asumía que la estrategia basada en la fotosíntesis había supuesto siempre una ventaja evolutiva. El nuevo estudio desmonta esa idea.

La evolución de los corales fue mucho más compleja de lo que se creía. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

"Los corales no siempre triunfaron gracias a las algas: durante millones de años, esa estrategia fue incluso menos eficaz que vivir sin ellas".

Quinientos millones de años desmontan una teoría aceptada.

Para responder a una pregunta aparentemente sencilla —qué estrategia ha resultado más exitosa a lo largo de la historia— los científicos recurrieron a uno de los registros fósiles de corales más completos jamás analizados.

Tal y como indica la investigación, el equipo examinó cómo evolucionaron tanto los corales simbióticos como los no simbióticos durante aproximadamente 500 millones de años, un intervalo que abarca múltiples extinciones masivas, profundas transformaciones climáticas y cambios radicales en los océanos.

Los resultados fueron sorprendentes.

Durante la era Paleozoica, mucho antes de la aparición de los arrecifes modernos, los corales que no dependían de algas evolucionaron con mayor éxito que aquellos asociados a organismos fotosintéticos. Incluso tras la gran extinción del Devónico tardío, considerada una de las cinco mayores crisis biológicas de la historia del planeta, los corales simbióticos fueron incapaces de recuperarse con la misma eficacia.

Esto significa que la fotosíntesis compartida con algas no representó una ventaja universal durante la mayor parte de la evolución coralina.

Según muestran los análisis, tanto los corales simbióticos como los no simbióticos sufrían de manera similar cuando aumentaban las temperaturas o disminuía el oxígeno disponible en el océano, dos condiciones frecuentes durante distintos episodios del pasado geológico.

El gran cambio llegó con los dinosaurios.

La situación comenzó a cambiar hace unos 250 millones de años, tras la mayor extinción masiva conocida, la ocurrida al final del Pérmico. Durante el Triásico aparecieron los corales escleractinios, los auténticos constructores de los arrecifes modernos. Con ellos cambió también el equilibrio evolutivo.

Fue entonces cuando la asociación con algas empezó a convertirse en una ventaja competitiva. No porque la simbiosis hubiera cambiado, sino porque el planeta ya no era el mismo.

Los investigadores concluyen que el éxito de esta estrategia dependía del contexto ambiental. Cuando las condiciones ecológicas resultaban favorables, disponer de un suministro continuo de energía gracias a las algas permitía a los corales generar nuevas especies con mayor rapidez y expandirse por nuevos hábitats.

Es decir, la relación simbiótica nunca fue una garantía absoluta de supervivencia. Funcionó únicamente cuando el entorno reunía determinadas características. Este matiz modifica una de las ideas más asentadas sobre la evolución de los arrecifes.

Dos estrategias distintas para sobrevivir.

Otro de los aspectos más interesantes del trabajo es que ambos grupos de corales parecen haber seguido caminos evolutivos completamente diferentes. Los corales asociados a algas prosperaron principalmente porque originaban nuevas especies con relativa rapidez. Su éxito dependía de la innovación evolutiva.

En cambio, los corales sin algas sobrevivieron gracias a una estrategia mucho más conservadora: evitar la extinción. Aunque generaban menos especies nuevas, conseguían permanecer durante más tiempo incluso cuando las condiciones ambientales empeoraban.

Esta diferencia ayuda a explicar por qué ambos grupos han logrado coexistir durante cientos de millones de años ocupando nichos ecológicos distintos.

Mientras unos conquistaban aguas cálidas y poco profundas gracias a la energía proporcionada por la fotosíntesis, otros encontraban refugio en zonas profundas, oscuras y mucho más estables desde el punto de vista ambiental.

"Los fósiles revelan que las reglas de supervivencia de los corales cambiaron varias veces a lo largo de 500 millones de años".

Una lección importante para entender el cambio climático.

Las conclusiones del estudio también ayudan a interpretar mejor lo que está ocurriendo actualmente con los arrecifes tropicales.

Cuando aumenta rápidamente la temperatura del agua, los corales simbióticos expulsan las algas que viven en sus tejidos. Ese proceso provoca el conocido blanqueamiento del coral y, si el estrés térmico se prolonga demasiado tiempo, puede acabar provocando su muerte.

Los corales que viven sin algas no sufren este mecanismo porque no dependen de esa relación biológica. Además, al desarrollarse normalmente en aguas más profundas, experimentan cambios térmicos menos bruscos.

Eso no significa que estén completamente protegidos frente al calentamiento global. Tal y como señala el estudio, todos los organismos marinos terminan viéndose afectados cuando las temperaturas alcanzan niveles demasiado elevados, aunque algunos dispongan de una mayor capacidad para resistir durante más tiempo.-

La diferencia es importante desde el punto de vista de la conservación. Si cada grupo responde de forma distinta al cambio climático, las estrategias para protegerlos tampoco pueden ser idénticas.

Comprender cómo evolucionaron los corales durante 500 millones de años ayuda a explicar por qué algunos resisten mejor el calentamiento de los océanos. Foto: Istock/Christian Pérez

Mirar cientos de millones de años para comprender el futuro.

Uno de los mayores valores de esta investigación es la enorme escala temporal sobre la que trabaja.

La mayoría de estudios sobre arrecifes analiza décadas o, como mucho, algunos siglos de evolución ambiental. En cambio, este trabajo incorpora información procedente de medio millardo de años de historia terrestre.

Ese enfoque permite comprobar que las reglas de la evolución no son inmutables. Una adaptación extraordinariamente eficaz durante una determinada época puede dejar de serlo cuando cambian las condiciones del planeta.

Precisamente por eso, los investigadores consideran que comprender cómo reaccionaron los corales frente a grandes transformaciones climáticas del pasado puede mejorar las predicciones sobre el comportamiento de los ecosistemas marinos durante las próximas décadas.

En un momento en el que los arrecifes afrontan una presión sin precedentes debido al calentamiento de los océanos, reconstruir su historia evolutiva se convierte también en una herramienta para anticipar su futuro. Después de todo, los corales llevan sobreviviendo a crisis planetarias desde mucho antes de la aparición de los dinosaurios, pero este estudio recuerda que ninguna estrategia garantiza el éxito para siempre. La supervivencia, como demuestra el registro fósil, siempre ha dependido del mundo que los rodeaba.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante