La Antártida pierde un área de hielo marino del tamaño de Francia por el calentamiento global
CIENCIAS DE LA TIERRA / CIENCIAS ATMOSFERICAS.
El mar de Bellingshausen quedó casi libre de hielo en pleno invierno austral, una anomalía que preocupa por sus efectos sobre pingüinos, krill y el aumento del nivel del mar.
Al mar de Bellingshausen le faltan unos 650.000 kilómetros cuadrados de hielo marino, en comparación con el promedio de 1991–2010. / Crédito: Alex Ingle/Schmidt Ocean Institute.
La costa oeste de la Antártida atraviesa una de las señales más inquietantes del calentamiento global: una extensión de hielo marino equivalente a Francia ha desaparecido en el mar de Bellingshausen, justo cuando el continente debería ganar cobertura helada. Los científicos advierten que el fenómeno puede afectar a la fauna polar y acelerar procesos ligados al aumento del nivel del mar.
Según observaciones satelitales analizadas por investigadores del Instituto Oceanográfico Schmidt, la Universidad de Colorado y otros centros de Estados Unidos y de todo el mundo, la zona perdió en los últimos años unos 650.000 kilómetros cuadrados de hielo marino en comparación con el promedio de 1991-2020, una extensión equivalente a la de Francia. La ausencia de esa capa helada ha encendido las alarmas entre científicos que siguen de cerca la evolución del continente blanco, según informó The Guardian.
Problemas graves para la fauna antártica.
El episodio no es solo un dato geográfico: es una señal climática de gran peso, según los expertos. En junio, el mar de Bellingshausen, en la costa oeste de la península antártica, normalmente ya estaría cubierto por hielo. Sin embargo, las imágenes mostraron una superficie casi despejada, en contraste con el patrón histórico de la región. La magnitud del retroceso es preocupante, porque se trata del tercer invierno en cuatro años con niveles de hielo muy bajos en esa zona, lo cual sugiere una tendencia persistente y no un hecho aislado.
Los científicos relacionan este comportamiento con cambios en el océano y advierten que el calentamiento global podría estar desempeñando un papel decisivo. Vale recordar que el hielo marino cumple funciones ecológicas esenciales, entre ellas servir de refugio y plataforma alimentaria para el krill, una pieza clave de la cadena trófica antártica.
La pérdida de hielo también golpea a la fauna emblemática del continente blanco: su desaparición representa un problema serio para los pingüinos, en especial los emperadores. Cuando el hielo se forma demasiado tarde o se rompe muy pronto, las colonias tienen menos éxito reproductivo y deben recorrer mayores distancias para llegar a sus zonas de muda. A fines de 2022, miles de crías de pingüino emperador murieron en la misma región, en un hecho catalogado como catastrófico para la especie.
La cobertura de hielo marino antártico del 10 de junio de este año muestra una gran área al oeste de hielo faltante, en comparación con la extensión promedio del hielo entre 1981 y 2010. / Crédito: Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo, Universidad de Colorado.
Estabilidad del hielo continental y aumento del nivel del mar.
Además, el fenómeno tiene implicancias directas sobre la estabilidad del hielo continental. Por ejemplo, al oeste de la zona afectada se encuentran los glaciares Pine Island y Thwaites, considerados grandes aportantes a la pérdida de hielo y al aumento del nivel del mar. La pérdida de hielo marino lleva a que las plataformas flotantes puedan desintegrarse con mayor rapidez, facilitando que los glaciares descarguen más hielo al océano.
Por si esto fuera poco, la península antártica registró una ola de temperaturas inusualmente altas, con máximas de 15,4 °C, más de 20 °C por encima de lo normal para esa época. En la base argentina Esperanza se midieron 15,4 °C y 13,4 °C en dos jornadas de junio, frente a un promedio diario de -6,2 °C. Para los expertos, la coincidencia entre el episodio térmico y la falta de hielo refuerza la imagen de una Antártida cada vez más vulnerable al cambio climático.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21