“La vida en sostén” dialoga sobre cuidadoras primarias informales en salud: la primera fila de cuidados precarizada
UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.
El coloquio inició con la discusión hacia un Sistema nacional de cuidados; continuará los días 18 y 19 de junio, de manera virtual, a través de las redes del CUCSH.
El trabajo de las mujeres cuidadoras en salud es fundamental para los sistemas del sector salud público: cuidan a personas enfermas, previenen enfermedades y educan en la salud; sin embargo, este trabajo es invisibilizado y no remunerado, la asunción de la feminización del cuidado, el desarrollo de enfermedades mentales y el rechazo de estrategias de autocuidado.
Estos temas se pusieron sobre la primera mesa, “Cuidadoras primarias informales en salud”, del primer Coloquio académico nacional “La vida en sostén”, organizado por la maestría en Gestión y desarrollo social (MGyDS) del CUCSH, en formato virtual.
La maestra Rebeca Esquivel Rivera, antropóloga en la UAM, habló sobre “La sororidad entre cuidadoras informales”; explicó que la sororidad se vincula con el sentido de pacto, alianza y complicidad; y habló de una red de seis mujeres adultas mayores cuidadoras.
“Esta red de cuidadoras informales no reciben pago, pero acompañan en los cuidados y lo hacen con la convicción de que ‘la vida se los pagará’; es decir, es una compensación simbólica para compartir momentos difíciles”, dijo.
Destacó que a este tipo de redes las empujan los cambios en las dinámicas sociales; hogares integrados hasta en 14 por ciento por una mujer adulta mayor de más de 60 años, que no tuvo trabajo y que tampoco recibe apoyo económico.
La maestra Estela Márquez Aguayo trabajó durante 20 años con cuidadoras de pacientes de enfermedad renal crónica en fase terminal; precisó que las mujeres tienen en común un papel interiorizado del cuidado por ser mujeres como única opción para ellas.
“Muchas mujeres asumimos, y lo confirmaron las mujeres que entrevisté, ese discurso interiorizado de ‘soy mala hija’, ‘nadie lo va a cuidar como yo’; es decir, el sistema reproduce condiciones para que interioricemos que nos toca cuidar como un dispositivo disciplinario que no nos deja opciones”, dijo Márquez Aguayo.
La licenciada Iris Adelina Martínez Torres, trabajadora social en los servicios de salud Jalisco y en el Hospital Comunitario de Ocotlán, dijo que las mujeres no sólo sostienen el cuidado de personas enfermas, también son clave en la prevención de enfermedades respiratorias y diarreicas, y en la educación de la salud.
Dijo que las cuidadoras asumen estas labores desde la precarización, “lo hacen desde la precariedad y la invisibilización, y no sólo se encargan de lo familiar, también llegan a su entorno social inmediato, van de su familia nuclear a la extendida e, incluso, a vecinos y personas en situación de calle”, subrayó.
La doctora Luz Angélica Cardona Acuña, especialista en métodos de análisis demográfico por la Universidad Externado de Colombia, dijo que la condición de cuidadora informal por parentesco, afecto u obligación, es un costo que las instituciones trasladan a las mujeres bajo la idea de que es un trabajo gratuito y barato.
“Una cuidadora informal significa absorber todas las tareas sanitarias sin los recursos; es una exigencia técnica que, incluso, pone en riesgo a las personas bajo su cuidado por falta de suministros, tratamientos inadecuados o la sobrecarga de la responsabilidad”.
La maestra Yineth Alejandra Muñoz Anacona, docente en el Centro Universitario de los Valles (CUValles) y especializada en afectaciones psicosociales en cuidadoras primarias informales, detalló las características del síndrome de sobrecarga del cuidador. “Se refiere al desgaste físico-emocional hasta el aislamiento social que pueden desarrollar las cuidadoras; es decir, son afectaciones psicológicas, como la pérdida de su privacidad, la culpa por su desempeño. Además de problemas financieros derivados del cuidado que pueden desencadenar un deseo de escape o cautiverio”, explicó Muñoz Anacona.
La licenciada Juliany Vergel Sánchez, estudiante de la maestría en Psicología de la salud en el CUValles y moderadora de la mesa, destacó que la colectiva “La vida en sostén” es un grupo de mujeres provenientes de distintas disciplinas, trayectorias y territorios que coinciden en una convicción en común.
“El cuidado no es un asunto secundario ni privado, sino una dimensión fundamental para comprender cómo se sostiene la vida y cómo se producen muchas de las desigualdades que atraviesan a nuestras sociedades. Esta convicción también nos llevó a crear este espacio de encuentro de diálogo y reflexión colectiva”, concluyó Vergel Sánchez.
Texto: Adrián Montiel González / Fotografía: Cesar Ulises Ayala Jauregui.
Sitio Fuente: UdeG