Tres países, un desafío: el Mundial de fútbol bajo el clima extremo
CIENCIAS DE LA ATMÓSFERA Y CAMBIO CLIMÁTICO. / CIENCIAS DE LA VIDA.
Entre lluvias torrenciales y calor histórico, El fenómeno El Niño podría ser otro contrincante a vencer en la cancha.
Para el campeonato de fútbol mundialista, que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio en Norteamérica, las proyecciones meteorológicas oficiales de México, Estados Unidos y Canadá advierten que las condiciones climáticas extremas podrían ser otro rival a vencer: lluvias intensas en la CDMX y un calor histórico en las sedes del norte del continente.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había previsto que en el verano de 2026, entre mayo y julio, en el Hemisferio Norte, podría formarse un episodio de El Niño que repercutirá en las temperaturas y los modelos de precipitación a escala mundial, aumentando la probabilidad de eventos extremos en toda Norteamérica.
En su sitio web, la OMM explica que El Niño se caracteriza por el aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. “Suele producirse entre cada dos y siete años y su duración oscila aproximadamente entre 9 y 12 meses.”
El Niño es más que calor, es una alteración de la energía térmica global; con el Cambio Climático, ahora todo nos es extremo y si la temperatura del planeta sigue subiendo, seguiremos enfrentando eventos cada vez más extremos.
México: entre lluvias intensas y olas de calor.
El Servicio Meteorológico Nacional reportó el lunes 08 de junio de 2026 que la tormenta tropical Boris se desplaza lentamente frente a las costas del estado de Guerrero, provocando un temporal de lluvias torrenciales en el litoral del Pacífico, vientos sostenidos de 65 km/h y un oleaje severo de cuatro a cinco metros.
Las bandas nubosas ya alcanzaron el centro de la República mexicana, por lo que se han registrado lluvias intensas acompañadas de tormentas eléctricas y granizo, que se espera continúen en los siguientes días en el Valle de México, donde se ubica la sede del partido inaugural en CDMX, aunque las temperaturas oscilarán entre los 15°C y 30°C. El gran reto será la movilidad y los retrasos logísticos por las posibles tormentas e inundaciones al sur de la capital.
Al momento de escribir esta información, el norte del país continúa bajo los efectos de una intensa onda de calor con temperaturas extremas, en tanto en el sur y centro se consolida la temporada de huracanes.
En Guadalajara, otra de las sedes mexicanas, se estima que los partidos de fase de grupos (como el México vs. Corea el 18 de junio) se disputen bajo tormentas.
El año pasado, en la misma temporada, la ciudad presentó fuertes problemas de inundaciones tanto en recurrencia, como en la altura que alcanzó el agua y la velocidad a la que se expandió. Ese 2025, el maestro Luis Valdivia Ornelas, investigador de la Universidad de Guadalajara y creador del Atlas de Riesgo por Inundaciones en la región, declaró que se habían detectado al menos 500 puntos de acumulación de agua en la capital de Jalisco.
“En la ciudad no se necesitan lluvias tan fuertes para que se genere una inundación, pues basta con una lluvia de 15 milímetros durante una hora para que haya encharcamientos; esto, debido a las superficies impermeables, que disminuyen la infiltración y aumentan la escorrentía”, reportó el comunicado del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH)
Hacia julio de 2026, mes de las fases finales del encuentro futbolístico, los pronósticos contemplan una disminución de las precipitaciones y un aumento en las temperaturas por arriba del promedio histórico.
Se menciona un alto potencial de formación de ondas de calor, particularmente en el noreste de México, donde se ubica la sede de Monterrey. En este sitio, aunque se esperan lluvias, el principal problema podría ser el calor extremo, con máximas que pueden alcanzar los 38°C. La combinación de humedad y calor generaría una sensación térmica muy elevada.
Y si se confirma la formación de El Niño, el fenómeno podría favorecer una "señal húmeda importante" durante junio, afectando especialmente el noroeste y el centro del territorio mexicano.
Canadá y Estados Unidos: tendencia al clima caluroso.
Environment Canada ha señalado que 2026 está en camino a ser uno de los años más calurosos de la historia del país. Mientras que en el sur (para la sede de Vancouver) se esperan condiciones más húmedas y lluviosas de lo normal.
La NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) también ha informado que Estados Unidos podría vivir uno de sus veranos más cálidos registrados. Sedes del Oeste y Centro como Los Ángeles, San Francisco y Kansas, cuentan con pronósticos de condiciones más secas de lo habitual y una expansión de la sequía. El riesgo serían las olas de calor que podrían afectar el rendimiento físico de los jugadores.
El Centro de Predicción Climática (CPC) informa que en sedes mundialistas como Miami, Houston, Atlanta y Dallas, las temperaturas podrían ser muy superiores a lo normal y el principal problema será la humedad extrema (al 100%). Pero ¿qué significa cuando nos dicen que la humedad está al 100%? ¿Y qué consecuencias tiene para el cuerpo humano?
“Si la humedad ronda el 100%, el aire ya está saturado de vapor de agua y no puede aceptar más, por lo que el sudor no se evapora, anulando el sistema de refrigeración natural del cuerpo. El agua del ambiente regresa al sudor de la piel, devolviéndole calor”, expone el doctor Miguel García Guerrero, encargado de divulgación en el Museo de Ciencias de la Universidad Autónoma de Zacatecas y especialista en la relación entre la ciencia y el deporte.
El cuerpo suda para evaporar el agua de la piel. “En ese proceso, las moléculas de agua con más energía (calor) se separan y se van al aire, dejando en la piel las moléculas más frías. Cuando tiene una menor temperatura que el cuerpo, el agua que queda en la piel cumple una función refrigerante”, agrega García Guerrero.
Cuando la humedad es muy elevada, el sudor ya no puede regular la temperatura corporal. Pero el organismo no puede detectarlo y sigue produciendo más sudor que causa pérdida de agua y electrolitos, provocando calambres, náuseas y síncopes por calor.
Medidas para proteger a los atletas.
En sedes con humedad elevada, como Miami y Monterrey, el clima extremo es un gran desafío térmico para los jugadores, aunque Miami cuenta con un estadio techado y aire acondicionado. Por este motivo, la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) ha dado prioridad a esas sedes para las últimas fases del torneo.
El doctor Miguel García agrega que, al sudar de forma continua sin refrigeración, se pierde agua y sales minerales esenciales. “De ahí la importancia de que los jugadores se hidraten mediante bebidas isotónicas con electrolitos y sales minerales esenciales para la conexión entre los nervios y los músculos; si no lo hacen, aparecen las consecuencias físicas”.
Los organizadores del evento deportivo anunciaron que se contará con descansos de hidratación de tres minutos a mitad de cada tiempo de juego, independientemente de las condiciones meteorológicas, para cuidar el bienestar de los jugadores en el torneo.
Miguel García Guerrero, quien también es director ejecutivo de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe (RedPOP), recordó que la tecnología puede ayudar a los equipos a vestir uniformes que faciliten la transpiración y el flujo de aire.
“Los uniformes modernos utilizan tejidos con capilaridad, diseñados para absorber el sudor de la piel y llevarlo a la superficie exterior de la tela para que se evapore más rápido, ayudando artificialmente al cuerpo a "respirar" en condiciones de calor extremo”.
De cumplirse los escenarios vislumbrados, ya veremos cómo las selecciones del Mundial de Fútbol 2026 enfrentarán los retos climáticos, bajo la influencia de los efectos de una atmósfera en condiciones récord en los tres países norteamericanos.
Por: Liliana Morán Rodríguez.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM