Un estudio sin precedentes reconstruye 3,6 millones de años de historia terrestre y revela que el deshielo ya está alterando la rotación de la Tierra a un ritmo nunca visto
CIENCIAS DE LA TIERRA.
El deshielo provocado por el calentamiento global ya está ralentizando la rotación terrestre a un ritmo nunca visto en millones de años.
Científicos detectan un fenómeno nunca visto mientras la rotación de la Tierra cambia por el deshielo global. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.
Durante siglos, la rotación de la Tierra se percibió como una constante inmutable. El planeta giraba, los días transcurrían y el tiempo avanzaba con una precisión casi perfecta. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de demostrar que la actividad humana ya está modificando incluso ese delicado equilibrio planetario. Y no se trata de una metáfora: los científicos aseguran que el deshielo provocado por el calentamiento global está ralentizando la velocidad de rotación de la Tierra.
La investigación, elaborada por expertos de la Universidad de Viena y ETH Zurich, revela que el fenómeno actual no tiene precedentes en al menos los últimos 3,6 millones de años. Tal y como indica el trabajo científico, el derretimiento acelerado de las capas de hielo polares y los glaciares está redistribuyendo enormes cantidades de masa desde los polos hacia los océanos, alterando así el equilibrio físico del planeta.
La consecuencia es sorprendente: los días son ligeramente más largos que antes. El cambio es diminuto y casi imposible de percibir para el ser humano —apenas milésimas de segundo por siglo—, pero detrás de esa alteración aparentemente insignificante se esconden fuerzas colosales capaces de modificar la dinámica terrestre.
La Tierra gira más despacio por una razón inesperada.
Para entender qué está ocurriendo hay que imaginar a una patinadora artística girando sobre sí misma. Cuando mantiene los brazos pegados al cuerpo, rota más rápido. Pero si extiende los brazos, su velocidad disminuye. Algo parecido está sucediendo con la Tierra.
El hielo acumulado durante miles de años en Groenlandia, la Antártida y otras regiones polares se está derritiendo a un ritmo acelerado debido al aumento global de las temperaturas. Esa enorme cantidad de agua acaba desplazándose hacia los océanos y extendiéndose hacia zonas más cercanas al ecuador.
Al redistribuirse la masa del planeta lejos de los polos, la rotación terrestre pierde velocidad. El estudio calcula que actualmente la duración del día aumenta alrededor de 1,33 milisegundos por siglo debido únicamente al cambio climático.
Puede parecer una cifra ridícula, pero los científicos advierten de que el fenómeno es gigantesco desde el punto de vista físico. Tal y como ha revelado el equipo investigador, para provocar un cambio así deben desplazarse alrededor de 1.000 gigatoneladas de masa helada hacia los océanos.
La magnitud resulta difícil de imaginar. Los autores del estudio comparan esa cantidad de hielo con un bloque sólido sobre Nueva York de unos diez kilómetros de altura, más alto incluso que el Everest. Y aunque el efecto sobre nuestra vida diaria todavía es imperceptible, el descubrimiento deja claro hasta qué punto la influencia humana ya está transformando procesos fundamentales del planeta.
Al derretirse el hielo acumulado en los polos, enormes cantidades de agua se desplazan hacia regiones cercanas al ecuador, alterando la distribución de masa del planeta y haciendo que la Tierra gire cada vez más lentamente. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.
"Estamos alterando un mecanismo planetario que durante millones de años parecía prácticamente inmutable".
El hallazgo que sorprendió a los científicos.
Los investigadores no solo estudiaron el presente. También quisieron averiguar si en algún momento remoto de la historia de la Tierra se había producido un cambio similar en la velocidad de rotación del planeta.
Para responder a esa pregunta recurrieron a organismos microscópicos fosilizados conocidos como foraminíferos bentónicos. Estas diminutas criaturas marinas conservan en sus caparazones información química sobre antiguos niveles del mar y cambios climáticos ocurridos hace millones de años.
Analizando esos registros fósiles y utilizando modelos avanzados de aprendizaje automático, el equipo logró reconstruir cómo había variado la rotación terrestre desde finales del Plioceno, hace unos 3,6 millones de años.
Y el resultado fue contundente: el ritmo actual de ralentización no tiene comparación en todo ese periodo.
Los científicos sí encontraron un episodio parecido hace unos dos millones de años, cuando un aumento natural del dióxido de carbono provocó una importante fusión de los hielos polares. Pero incluso aquel episodio excepcional ocurrió en condiciones completamente naturales y se desarrolló durante largos periodos geológicos.
Lo inquietante, según subraya el estudio, es que la humanidad está reproduciendo un fenómeno comparable en apenas poco más de un siglo.
Más poderoso que la influencia de la Luna.
La duración de los días nunca ha sido completamente fija. La gravedad de la Luna lleva millones de años alterando lentamente la rotación terrestre. También influyen procesos internos del planeta, movimientos del núcleo terrestre o cambios atmosféricos.
Sin embargo, el nuevo estudio apunta a que el cambio climático podría superar incluso el efecto gravitatorio lunar antes de que termine el siglo si continúan las emisiones actuales de gases de efecto invernadero.
Ese dato es especialmente llamativo porque la influencia de la Luna ha sido históricamente uno de los factores más importantes en la evolución de la rotación terrestre. Que las actividades humanas estén acercándose a esa escala de impacto ofrece una idea del nivel de transformación que está experimentando el sistema planetario.
Tal y como adelanta la investigación, en un escenario de altas emisiones y temperaturas globales entre 3 y 5 grados superiores a las actuales, el deshielo seguiría acelerándose durante las próximas décadas. Y con ello, también aumentaría el efecto sobre la duración de los días.
Aunque el cambio no alterará la vida cotidiana de manera inmediata, sí tiene implicaciones tecnológicas importantes. Los sistemas de navegación por satélite, el GPS o incluso las misiones espaciales dependen de mediciones temporales extremadamente precisas. Variaciones de milisegundos pueden afectar cálculos orbitales y sistemas de sincronización.
Si continúan las emisiones y el aumento global de las temperaturas, el efecto del cambio climático sobre la rotación terrestre podría llegar a ser mayor que la influencia gravitatoria de la Luna. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.
"Nunca antes, en al menos 3,6 millones de años, se había observado una alteración tan rápida de la rotación terrestre ligada al clima".
La señal más extrema del impacto humano sobre la Tierra.
Más allá de la curiosidad científica, el estudio encierra una conclusión mucho más profunda. El calentamiento global ya no solo modifica ecosistemas, temperaturas o patrones meteorológicos. Ahora también está afectando directamente a la mecánica física del planeta.
Los investigadores consideran que este descubrimiento representa una prueba más de la magnitud del impacto humano sobre la Tierra. La redistribución de masas provocada por el deshielo forma parte de un fenómeno mucho más amplio que incluye el aumento del nivel del mar, eventos meteorológicos extremos y alteraciones del ciclo del agua.
Además, el equipo científico ya está investigando otros posibles factores relacionados con la actividad humana que podrían influir en la rotación terrestre, como la extracción masiva de aguas subterráneas o los cambios en las corrientes oceánicas.
Por ahora, los resultados sugieren que ninguno de esos procesos alcanza la magnitud del deshielo polar. Pero todos forman parte de una misma realidad: la humanidad está modificando el funcionamiento del planeta a una escala que hasta hace muy poco parecía imposible.
La idea de que el ser humano pueda alterar la duración de los días habría parecido ciencia ficción hace apenas unas décadas. Hoy, en cambio, empieza a convertirse en un dato científico medible.
Como señalan los expertos, no estamos hablando únicamente del futuro del clima, sino del modo en que nuestra civilización ya está dejando huella en algunos de los mecanismos más fundamentales de la Tierra.
Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.
Sitio Fuente: MuyInteresante