Las canciones de trabajo mejoran la coordinación de los equipos
PSICOLOGÍA.
Un estudio muestra que cantar en conjunto ayuda a mantener el ritmo laboral, reduce los desajustes y mejora el rendimiento de los equipos.
Grabado de mujeres escocesas cantando mientras ondean telas, 1770. / Crédito: Phys.org.
Las canciones de trabajo, piezas musicales diseñadas para ser interpretadas o cantadas mientras se desarrollan actividades en conjunto, pueden estabilizar el tiempo colectivo de un equipo, evitando que los miembros individuales aceleren involuntariamente y optimizando otros aspectos de las tareas a realizar.
Cantar para coordinarse: las canciones de trabajo ayudan a los equipos a no perder el ritmo, de acuerdo a un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B y liderado por científicos de la Central European University, en Austria. Los resultados muestran que las canciones de trabajo estabilizan el ritmo de un grupo y evitan que sus integrantes aceleren sin querer al actuar al unísono.
Mejorar la coordinación.
Durante siglos, las canciones de trabajo acompañaron faenas de todo tipo: remar, cavar, levantar estructuras o cosechar eran motivos suficientes para crearlas o cantarlas. Ahora, la nueva investigación aporta una explicación experimental para este fenómeno: esas melodías no solo alivian el esfuerzo, sino que también pueden mejorar la coordinación colectiva.
En realidad, cuando varias personas realizan acciones rítmicas juntas, tienden a apurarse con el paso del tiempo, incluso si intentan mantener una velocidad constante. Ese efecto puede aparecer hasta en músicos entrenados y, según los autores, perjudica el desempeño sincronizado.
Los investigadores se preguntaron si los rasgos típicos de las canciones de trabajo, como la voz solista y la subdivisión métrica, podían funcionar como un "andamio temporal" para sostener la coordinación. Para probarlo, llevaron adelante tres experimentos con parejas de adultos, según informa Phys.org.
Un apoyo en tiempo real.
En una tarea de laboratorio, los participantes debían golpear un ritmo siguiendo un metrónomo y continuar al mismo tempo cuando el dispositivo se apagaba. En tanto, una sola persona contaba “uno, dos, uno, dos”, de modo que cada golpe coincidiera con “uno” y “dos” y quedara exactamente entre los pulsos. Esa estructura imitaba dos rasgos frecuentes de las canciones de trabajo: que una sola voz marque el compás y que haya subdivisiones entre una acción y la siguiente.
De acuerdo a los resultados, cuando una persona vocalizaba un ritmo subdividido, el adelantamiento de algunos desaparecía por completo, la variabilidad temporal disminuía y la coordinación interpersonal mejoraba. En consecuencia, las vocalizaciones pueden actuar como un apoyo en tiempo real para la ejecución conjunta, enlazando mecanismos básicos de sincronización con prácticas colectivas que se repiten en distintas culturas.
Si cantar ayuda a mantener el paso en tareas compartidas, las canciones de trabajo podrían haber sobrevivido al paso del tiempo no solo por su valor simbólico, sino por su utilidad práctica. El hallazgo también sugiere aplicaciones en la actualidad: entrenamiento deportivo, rehabilitación, seguridad laboral y equipos de emergencia podrían beneficiarse de señales vocales sencillas para sostener la coordinación bajo presión.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21