Los emojis desencadenan las mismas respuestas cerebrales que los rostros reales
NEUROCIENCIAS.
El hallazgo refuerza el papel de los emojis como herramientas de comunicación emocional en entornos digitales.
Emojis y rostros humanos provocan respuestas cerebrales parecidas. / Crédito: Unsplash/CC0 Public Domain.
Un nuevo estudio identificó patrones neuronales compartidos entre expresiones humanas y emojis, con reacciones muy rápidas y un claro vínculo con el procesamiento facial.
Investigadores de la Universidad de Bournemouth, en el Reino Unido, han descubierto que el cerebro reacciona a los emojis de forma similar a cómo lo hace al ver rostros humanos reales. Según un estudio publicado en la revista Psychophysiology, las reacciones se concretan en solo 160 milisegundos.
Los emojis no son únicamente un "adorno" digital llamativo: el cerebro los interpreta de forma parecida a una expresión facial real. Así lo sugiere la investigación del equipo británico, que halló respuestas neuronales muy similares al comparar rostros humanos y emojis con emociones como felicidad, enfado y tristeza.
Emociones "reales" transmitidas por emojis.
El estudio apunta a que los símbolos emocionales de la mensajería instantánea activan mecanismos cerebrales compartidos con la percepción social humana, según una nota de prensa. Sin dudas, esto puede ser clave para reconfigurar el papel de estas señales en el marco de la comunicación digital, que se ha transformado en una parte cada vez más significativa de toda la comunicación que se establece en las sociedades humanas contemporáneas.
Además, el trabajo buscó responder una pregunta tan sencilla como importante en estos tiempos: hasta qué punto los emojis son interpretados por el cerebro de forma parecida a una cara humana. Para obtener una respuesta a esta inquietud, el equipo usó electroencefalografía (EEG) y análisis múltiple de patrones de actividad cerebral.
En dos experimentos con paradigmas idénticos, grupos independientes de participantes observaron expresiones de felicidad, enojo, tristeza y neutralidad, tanto en rostros humanos reales como en emojis, mientras realizaban una tarea de reconocimiento emocional de elección forzada.
Activación de áreas cerebrales ligadas a la interacción social.
Los resultados muestran una fuerte decodificación de las expresiones emocionales en ambos contextos. La actividad cerebral mostró efectos tempranos, con un pico entre los 145 y los 160 milisegundos, en regiones posteriores-occipitales y parietales. Al mismo tiempo, la clasificación cruzada entre rostros reales y emojis reveló que los emojis con rasgos faciales desencadenan respuestas neurales comparables a las provocadas por caras humanas, con efectos más sostenidos sobre zonas posteriores derechas del cerebro.
En términos prácticos, eso implica que un emoji no es solo una decoración textual, sino una señal emocional que el cerebro interpreta con seriedad en la interacción online. Estas reacciones aparecen muy rápido, en tanto que la similitud observada coincide con áreas vinculadas al procesamiento de rostros.
Si el cerebro integra los emojis en sistemas neuronales asociados al intercambio social, entonces estos símbolos podrían influir en cómo comprendemos las intenciones, el tono y los estados afectivos en chats, redes sociales y otros entornos digitales. En resumen, el estudio refuerza la idea de que la comunicación mediada por pantallas no elimina la dimensión emocional: la reconfigura con nuevos códigos.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendecias21