El agua potable próxima a las costas está amenazada en todo el mundo: la región del Mediterráneo puede verse especialmente afectada

CIENCIAS DE LA TIERRA.-

La salinización de los acuíferos costeros pone en riesgo el agua potable global.

Una bomba de agua subterránea en California, Estados Unidos. / Crédito: Robert Reinecke.

El acceso al agua potable, un recurso esencial para la vida humana, enfrenta una amenaza creciente en las regiones costeras del planeta. Los científicos advierten que los acuíferos cercanos al mar, de los cuales dependen millones de personas, están en riesgo debido a la intrusión de agua salada, un fenómeno que se intensifica con el cambio climático y la presión humana sobre los recursos hídricos.

Un estudio publicado en la revista Nature Water y liderado por la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, en Alemania, señala que las reservas de agua subterránea en zonas costeras están siendo afectadas globalmente por procesos de salinización. Según los investigadores, este problema ya no es local ni aislado, sino un fenómeno extendido que requiere monitoreo urgente y políticas de gestión más estrictas.

La intrusión salina ocurre cuando el agua de mar penetra en los acuíferos de agua dulce, alterando su composición química y volviéndola no apta para el consumo humano. Este proceso está directamente relacionado con el aumento del nivel del mar, la sobreexplotación de aguas subterráneas y la disminución de la recarga natural por lluvias. La investigación, basado en el análisis de casi 480.000 puntos de monitoreo costero, confirma que amplias zonas del planeta presentan condiciones hidroclimáticas que favorecen este fenómeno.

Un fenómeno con causas y consecuencias complejas.

El problema adquiere una dimensión crítica si se tiene en cuenta que más de un tercio de la población mundial vive en áreas costeras, donde el agua subterránea es una fuente clave de abastecimiento. Las proyecciones científicas advierten que hasta dos tercios de las costas del planeta podrían verse afectadas por la intrusión salina antes de fin de siglo.

Además del ascenso del nivel del mar, impulsado por el calentamiento global, otros factores agravan la situación. El uso intensivo de agua para agricultura, la urbanización acelerada y la contaminación reducen la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos. En paralelo, fenómenos extremos como sequías y tormentas alteran los ciclos naturales del agua, debilitando aún más los acuíferos costeros.

Las consecuencias son extremadamente complejas y variadas. Por un lado, la pérdida de agua potable compromete la salud pública y aumenta el riesgo de enfermedades vinculadas al consumo de agua contaminada. Por otro lado, afecta actividades económicas vitales como la agricultura, que depende del agua dulce para riego. A nivel social, la escasez hídrica puede generar desplazamientos de población y conflictos por el acceso al recurso, en un contexto donde ya casi 2.000 millones de personas carecen de agua segura.

La región del Mediterráneo, una de las más afectadas.

"Las zonas costeras donde el nivel freático está cerca del nivel del mar están especialmente en riesgo, al igual que las regiones áridas donde las poblaciones dependen en gran medida de las aguas subterráneas", indicó en una nota de prensa el profesor Robert Reinecke, líder del equipo de investigación. Se han detectado descensos más importantes a lo largo de las costas de Estados Unidos y América Central, la región del Mediterráneo, Sudáfrica, India y el sur de Australia.

La intrusión salina también representa un desafío para la planificación urbana y la infraestructura. Muchas ciudades costeras, especialmente en países en desarrollo, no cuentan con sistemas adecuados para monitorear y gestionar sus acuíferos. Esto dificulta la implementación de medidas preventivas y aumenta la vulnerabilidad frente a crisis hídricas.

Este escenario obliga a reforzar la vigilancia de las aguas subterráneas, mejorar la gestión del recurso y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin estas acciones, el deterioro de las fuentes de agua potable en las costas podría convertirse en uno de los mayores desafíos ambientales y sociales del siglo XXI.

Por: Redacción T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21