Un análisis de mapas filtrados del mercado de Huanan revela detalles inéditos del origen de la COVID-19 y apunta a animales infectados y 17 vendedores con anticuerpos contra el SARS-CoV-2
CIENCIAS DE LA VIDA / BIOLOGÍA EVOLUTIVA.
Los planos, analizados por la bióloga evolutiva Florence Débarre, incluyen ubicaciones concretas de muestras positivas, posibles animales infectados y comerciantes con anticuerpos en el lugar donde surgieron los primeros casos.
El mercado mayorista de mariscos de Huanan, en Wuhan (China), fue identificado como el epicentro del primer gran brote de COVID-19 a finales de 2019. Fotos: Anthony Kwan/Noel Celis/Istock.
Durante años, el origen de la COVID-19 ha sido objeto de una intensa disputa científica y política. Sin embargo, un informe publicado en el día de hoy y basado en unos mapas poco conocidos del mercado mayorista de Huanan, en Wuhan, vuelve a poner el foco en los primeros días de la pandemia y en una cuestión incómoda: es posible que aún falten datos clave por conocer sobre lo que ocurrió realmente en ese mercado a finales de 2019.
El análisis, elaborado por la bióloga evolutiva Florence Débarre, investigadora del CNRS francés, examina con detalle una serie de mapas del mercado que aparecieron en una publicación anónima en la red social china WeChat en 2021. Lo que en su momento fue considerado una extravagante teoría conspirativa podría contener, paradójicamente, pistas relevantes sobre las primeras infecciones por SARS-CoV-2.
Tal y como revela el informe, el documento examina con precisión la información incluida en esos mapas y la compara con los datos que las autoridades chinas y distintos estudios científicos han publicado posteriormente. El resultado es sorprendente: algunos detalles que en 2021 parecían imposibles de verificar terminaron apareciendo años después en documentos oficiales o en investigaciones científicas.
Ese encaje inesperado entre el material filtrado y los datos publicados posteriormente ha reavivado una discusión que parecía enquistada. ¿Es posible que aquellos mapas procedieran de alguien con acceso a información que nunca llegó a hacerse pública?
Un mensaje en redes sociales que escondía más información de la que parecía.
La historia comienza en septiembre de 2021, cuando un usuario anónimo publicó en WeChat un extenso texto acompañado de mapas detallados del mercado mayorista de Huanan, el lugar donde se detectó el primer gran brote conocido de COVID-19.
La publicación defendía una teoría ampliamente desacreditada: que el virus habría llegado a China en productos congelados, concretamente langostas procedentes del estado estadounidense de Maine. La idea formaba parte de una narrativa impulsada desde algunos sectores en China para sugerir que el virus se originó fuera del país.
La comunidad científica descartó rápidamente esa hipótesis. Pero los mapas incluidos en la publicación despertaron la curiosidad de algunos investigadores por un motivo distinto: contenían un nivel de detalle poco habitual.
Tal y como indica el informe analizado, esos planos del mercado señalaban con precisión distintos puestos, la ubicación de muestras ambientales positivas al virus e incluso vendedores que aparentemente habían desarrollado anticuerpos frente al SARS-CoV-2.

Este mapa del Mercado Mayorista de Mariscos de Huanan, en Wuhan (China), formaba parte de una publicación anónima en WeChat en 2021 y contenía información muy detallada —incluidos algunos datos que aún no se habían hecho públicos— sobre la propagación de la COVID-19 en distintos puestos del mercado. Fuente: WeChat.
Ese último dato es especialmente llamativo. Las pruebas de anticuerpos son una herramienta básica en las investigaciones epidemiológicas porque permiten detectar infecciones pasadas, incluso cuando el virus ya no está presente.
Sin embargo, hasta ahora nunca se había informado oficialmente de que comerciantes del mercado de Huanan hubieran sido analizados mediante serología.
Lo que revelan los mapas del mercado de Huanan.
Los mapas incluidos en la publicación de WeChat señalaban varios elementos concretos dentro del mercado. En primer lugar, identificaban puestos donde se habrían detectado infecciones humanas confirmadas por SARS-CoV-2. También señalaban zonas del mercado donde el virus se habría encontrado en el ambiente, como suelos o sistemas de drenaje.
Al comparar esos detalles con mapas publicados posteriormente por organismos oficiales y estudios científicos, Débarre detectó coincidencias llamativas.
Tal y como revela su análisis, algunos de los puntos marcados en el mapa anónimo coinciden con lugares donde más tarde se confirmaron muestras positivas en investigaciones posteriores. Este hecho sugiere que quien elaboró aquel mapa tenía acceso a información interna o preliminar que todavía no se había hecho pública en 2021.
Pero el dato más intrigante aparece en otro apartado del mapa: la presencia de 17 vendedores del mercado que habrían desarrollado anticuerpos contra el virus.
En el contexto de un brote inicial, esa información podría ayudar a reconstruir cómo se propagó el virus entre los trabajadores del mercado y qué zonas del recinto estuvieron implicadas en los primeros contagios.
El puesto 6-29 y los animales susceptibles al virus.
Otro de los elementos más discutidos del informe está relacionado con un puesto específico del mercado identificado como 6-29. Según los mapas analizados, en ese lugar se habrían tomado 18 muestras de animales que dieron positivo al SARS-CoV-2.
Ese dato coincide con investigaciones publicadas en 2023 que analizaron material genético obtenido en el mercado. En esos análisis aparecía una mezcla de ARN del coronavirus junto a ADN de animales susceptibles a la infección, entre ellos perros mapache y civetas.
Estos animales son especialmente relevantes porque ya se sabe que pueden infectarse con coronavirus similares al SARS. Esa coincidencia no demuestra de forma definitiva que el virus saltara de los animales a los humanos en ese puesto. Pero sí refuerza la idea de que en el mercado había animales potencialmente infectados.
Ese escenario encaja con la hipótesis de un origen zoonótico, es decir, un salto del virus desde un animal a una persona.
Sin embargo, también es posible que el proceso ocurriera al revés: que humanos infectados contaminaran el entorno del mercado o incluso a los propios animales. Algo, eso sí, menos probable porque varias muestras ambientales positivas del virus se localizaron en puestos de venta de fauna y aparecían mezcladas con ADN de mamíferos susceptibles, un patrón más compatible con la presencia de animales infectados que con una simple contaminación humana. Pero la información disponible todavía no permite distinguir entre ambos escenarios.

Los dos mapas incluidos en la publicación de WeChat, traducidos. En esta versión solo se muestran las iniciales de los nombres. Fuente: Florence Débarre.
El gran problema: la falta de datos completos.
Más allá de lo que revelen o no los mapas, el informe vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que muchos científicos llevan años señalando: la ausencia de datos completos sobre el mercado de Huanan.
Desde el inicio de la pandemia, investigadores internacionales han solicitado acceso a registros epidemiológicos, muestras biológicas y análisis realizados durante las primeras semanas del brote.
Tal y como señala el análisis de Débarre, la comparación entre los distintos mapas publicados hasta ahora muestra inconsistencias y lagunas de información.
Algunos detalles aparecen en ciertos documentos pero no en otros, y determinados datos —como las posibles pruebas de anticuerpos en comerciantes— nunca han sido explicados oficialmente.
La Organización Mundial de la Salud, aunque ha señalado que el peso de la evidencia se inclina hacia una transmisión desde animales, también ha insistido en repetidas ocasiones en la necesidad de que toda la información disponible sea compartida para poder reconstruir con precisión el origen del virus. Sin ese acceso completo a los datos, cualquier hipótesis seguirá siendo difícil de confirmar o descartar definitivamente.
Un misterio científico que sigue abierto.
Seis años después del inicio de la pandemia, el origen del SARS-CoV-2 sigue siendo uno de los grandes enigmas científicos contemporáneos. La mayoría de estudios publicados hasta ahora apuntan a un origen natural vinculado al comercio de animales salvajes. Pero también persisten otras hipótesis, incluida la posibilidad de un accidente de laboratorio.
El informe sobre los mapas del mercado de Huanan no resuelve ese debate. Lo que sí hace es recordar algo fundamental: todavía puede haber piezas del rompecabezas que no han salido a la luz.
Tal y como revela el análisis, un simple mensaje olvidado en redes sociales puede contener información que, años después, adquiere una relevancia inesperada.
Mientras no se conozcan todos los datos recogidos en Wuhan durante las primeras semanas del brote, el origen de la COVID-19 seguirá siendo un capítulo abierto en la historia reciente de la ciencia.
Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.
Sitio Fuente: MuyInteresante