Un estudio revela que la homosexualidad en primates es una herramienta para gestionar el estrés ambiental

CIENCIAS DE LA VIDA / ETOLOGÍA.-

La investigación con 491 especies de primates demuestra que la homosexualidad es más común en entornos con escasez de recursos, sugiriendo una función adaptativa para la supervivencia grupal.

Chimpancés machos que muestran comportamientos homosexuales en el bosque de Kibale, en Uganda. / Crédito: Aaron Sandel.

Un nuevo estudio reveló que especies que habitan ambientes secos o con escasez de recursos alimentarios, o que enfrentan una alta presión de depredadores, tienden a mostrar una mayor frecuencia de relaciones sexuales entre individuos del mismo sexo. Esto sugiere que la homosexualidad podría ser una herramienta flexible para gestionar tensiones o alianzas en situaciones de estrés ambiental, favoreciendo la cooperación y la cohesión del grupo.

Una investigación publicada en la revista Nature Ecology & Evolution y liderada por científicos del Imperial College London, en el Reino Unido, presenta evidencia contundente en cuanto a que el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo (SSB, por sus siglas en inglés) no es un accidente extraño en la evolución de los primates, sino un rasgo asociado a condiciones ecológicas y a la estructura social de las especies.

Una perspectiva integradora sobre la actividad sexual entre individuos del mismo sexo (SSB).

Los especialistas compilaron datos de 491 especies de primates y documentaron comportamientos frecuentes de SSB u homosexualidad en 59 de ellas, desde lémures hasta grandes simios. De acuerdo a una nota de prensa, las conclusiones desafían percepciones tradicionales y ofrecen una visión integradora sobre la diversidad de conductas sexuales en animales no humanos, con implicaciones para entender la evolución de los sistemas sociales en general.

Lejos de confirmar una única causa, el trabajo revela un mosaico de factores que explican por qué aparece este comportamiento homosexual en comunidades de monos y simios. Las especies que habitan ambientes más secos, con escasez de alimento o con mayor presión de depredadores, muestran mayor probabilidad de presentar SSB, según los modelos usados por los autores. Esa relación sugiere que las conductas sexuales entre individuos del mismo sexo pueden operar como herramientas adaptativas, para lidiar con el estrés ambiental y la competencia por recursos.

Al mismo tiempo, las características de la biología de la especie también influyen: en aquellas con una marcada dimorfia sexual, o sea donde los machos y las hembras difieren notablemente en tamaño, y en otras en las cuales la esperanza de vida es mayor, el SSB aparece con más frecuencia. Los autores interpretan que, en grupos grandes y jerárquicos, la conducta sexual entre congéneres funciona como estrategia social, ya sea para formar alianzas, mitigar conflictos o reforzar vínculos, en lugar de ser exclusivamente un comportamiento reproductivo.

Cohesión social y resolución de tensiones: claves del comportamiento homosexual.

Un hallazgo fundamental del estudio es que la complejidad social tiene un efecto directo sobre la presencia de homosexualidad: las sociedades más estructuradas y jerarquizadas favorecen su aparición, incluso cuando los efectos ecológicos actúan de forma indirecta. Esto apunta a que la sexualidad no reproductiva puede desempeñar funciones sociales esenciales, como la cohesión de grupo o la resolución de tensiones.

Según un artículo publicado en Phys.org, estudios previos en macacos rhesus han mostrado que el comportamiento homosexual tiene un componente hereditario, aunque modulado por el entorno y las relaciones sociales, lo que abre la puerta a entender al SSB como un rasgo complejo, influenciado tanto por la genética como por el contexto.

En resumen, la presencia de relaciones sexuales entre individuos del mismo sexo en primates no humanos no constituye una anomalía biológica, sino una pieza más en el complejo rompecabezas de la vida social y ecológica de estos animales, afectada por múltiples causas y fenómenos.

Por: Redacción T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21