CONACYT, UNESCO México, el FCCyT, UNAM y la AMC presentan el libro El derecho a los cielos oscuros
CIENCIA Y TECNOLOGÍA.
En el acto realizado en el auditorio “Eugenio Méndez Docurro” del CONACYT participaron Enrique Cabrero, Director General del CONACYT; José Franco,
Coordinador del Foro Consultivo y Tecnológico; William Lee, Coordinador de Investigación Científica de la UNAM, y Nuria Sanz, Directora y Representante de la UNESCO en México.
Nuria Sanz, Directora y Representante de la UNESCO en México, en la presentación de la publicación: El derecho a los cielos oscuros.
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la Oficina en México para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C. (FCCyT), la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), presentaron este lunes la publicación El derecho a los cielos oscuros que presenta los resultados de la Reunión Internacional mismo nombre.
La reunión (celebrada en enero de 2016) congregó a un grupo de más de 30 especialistas internacionales en Astronomía, Arqueología, Patrimonio y Políticas Públicas para compartir experiencias y establecer recomendaciones en torno a la contaminación lumínica de los cielos y su impacto en el desarrollo de la investigación científica, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
En el acto realizado en el auditorio “Eugenio Méndez Docurro” del CONACYT participaron Enrique Cabrero, Director General del CONACYT; José Franco, Coordinador del Foro Consultivo y Tecnológico; William Lee, Coordinador de Investigación Científica de la UNAM, y Nuria Sanz, Directora y Representante de la UNESCO en México.
Como invitadas de honor asistieron la destacada astrónoma Silvia Torres Peimbert (la primera mexicana en presidir la Unión Astronómica Internacional) y la investigadora Julia Tagüeña, Directora Adjunta de Desarrollo Científico en CONACYT, quien también participó en la reunión (realizada en enero del año pasado y que sentó las bases para el libro), así como otras mujeres científicas que a lo largo de los años han sido galardonadas con el premio LÓreal-UNESCO.
Enrique Cabrero agradeció a la Oficina de la UNESCO en México la organización y desarrollo de esta iniciativa pionera y necesaria y por haber tomado el liderazgo para analizar desde México las consecuencias del fenómeno de urbanización creciente en el mundo, así como los valores científicos y culturales de los bienes relacionados con la astronomía.
“El catálogo de estrellas brillantes de la Universidad de Yale estima que el ojo humano puede ver casi 5 mil objetos celestes en una noche oscura, pero la contaminación lumínica de los cielos solo permite ver 50 de 5 mil; nos estamos perdiendo el 99 por ciento de la observación que podríamos hacer a simple vista”, ejemplificó.
Por su parte, Nuria Sanz habló de la importancia global de los cielos oscuros en la astronomía, recalcó que la contaminación lumínica afecta a los seres humanos y genera un impacto en los ciclos de vida de la flora y de la fauna, y subrayó que su efecto trastoca la fuente de valores culturales, históricos y científicos que nos han permitido ubicarnos en el universo.
En su oportunidad, William Lee destacó la importancia de la llamada “Ley del Cielo” de Baja California, que es la única entidad de México con una legislación para la protección de los cielos oscuros, e hizo un llamado a emprender un modelo de iluminación más inteligente. Asimismo, rescató la experiencia de la Reunión Internacional “Arqueoastronomía en el mundo maya: el caso de la Isla de Cozumel” (organizada por la Oficina de la UNESCO en México y celebrada en agosto de 2014), como un antecedente directo de “El derecho a los cielos oscuros”.
Finalmente, José Franco recordó que la civilización se desarrolló a partir de lo que aprendimos de los cielos oscuros. “Los grupos nómadas se pudieron asentar a partir del conocimiento de los cielos […] el comercio a través de los barcos dependía de la orientación a partir de las estrellas”, recordó. En ese sentido, destacó la importancia de preservar el paisaje celeste que es patrimonio de la humanidad y un legado del que no pueden prescindir las nuevas generaciones.
Sitio Fuente: UNESCO