Paso clave hacia los vuelos interplanetarios tripulados

ASTRONÁUTICA.-

El éxito completo del décimo vuelo de prueba del cohete gigante Super Heavy y de la nave interplanetaria Starship comienza a despejar el camino hacia la tan soñada meta de enviar humanos a Marte.

Un momento del vuelo.Foto SpaceX.

El 26 de agosto de 2025 (o 27 dependiendo de la zona horaria) se llevó a cabo el décimo vuelo de prueba del sistema de transporte espacial Starship, de la empresa SpaceX, uno de los primeros diseñados con la capacidad de realizar vuelos interplanetarios tripulados y que, en teoría, podría acabar llevando hasta cien personas a Marte en un solo viaje.

El lanzamiento se efectuó desde el centro espacial que SpaceX tiene en Texas, Estados Unidos.

El sistema Starship consta del lanzador Super Heavy y de la nave espacial Starship. Ambos son reutilizables, o sea que pueden efectuar más de un trayecto. En algunos casos, sí pueden ser de un solo uso si la ocasión lo requiere. Durante el lanzamiento, ambos vehículos actúan como uno solo, con el Super Heavy como primera fase y la nave Starship como segunda.

El lanzamiento se produjo con normalidad. En esta fase del vuelo, los 33 motores de clase Raptor impulsaron al Super Heavy y a la Starship en su ascenso al espacio. Luego, la Starship se separó del Super Heavy activando sus 6 motores de la clase Raptor y prosiguió su vuelo.

Por su parte, el Super Heavy, habiendo cumplido con su labor, inició su regreso controlado a la Tierra, poniendo rumbo a la zona marítima prevista para su amerizaje.

En el momento oportuno del descenso, el Super Heavy reactivó su propulsión para reducir la velocidad, desactivando intencionadamente uno de sus tres motores centrales durante las fases finales y utilizando como suplente un motor del anillo central. La prueba sirvió para demostrar que el cohete podría lidiar con una avería que impidiera funcionar a uno de esos motores. El Super Heavy aminoró su velocidad hasta casi detenerse en el aire a escasa altura sobre el agua, para acto seguido apagar sus motores y amerizar con un chapuzón suave.

La Starship mantuvo su propulsión de ascenso activada durante todo el tiempo previsto y también alcanzó la velocidad prevista, lo cual la colocó en una trayectoria suborbital en esta ocasión, tal como se pretendía. También liberó ocho satélites simulados con éxito. La nave completó entonces el segundo reencendido en el espacio de un motor Raptor, demostrando una capacidad clave para las maniobras de frenado de los motores encaminadas a descensos desde una órbita a la superficie, que serán imprescindibles en misiones futuras.

A continuación, la Starship afrontó la fase de la reentrada, probablemente la más peligrosa. Probó su escudo térmico, recolectando datos vitales sobre su capacidad de proteger a la nave del intenso calor provocado por el tremendo roce atmosférico. Deliberadamente, se sometió al escudo a condiciones más adversas de lo normal.

La nave maniobró hasta situarse encima del punto de amerizaje previsto en el océano Índico, se colocó en posición de amerizaje, hizo un encendido de propulsión para reducir su velocidad y se posó sobre el agua.

El que todo haya salido bien en este vuelo de prueba, después de los graves problemas sufridos en vuelos previos, sugiere que las mejoras de diseño introducidas han surtido efecto y que el sistema Starship está entrando en una madurez tecnológica que lo habilitará para cumplir con el papel que de él se espera en los ambiciosos planes de SpaceX, que incluyen enviar humanos a Marte.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings