¿Están emparentados plantas y animales?

CIENCIAS DE LA VIDA.-

¿Qué tienen en común una orquídea y un orangután? A simple vista, poco. Pero a nivel molecular, la historia es muy diferente. Aunque parezcan mundos completamente distintos, plantas y animales comparten una sorprendente conexión: ambos descienden de un ancestro común, lo que significa que sí, plantas y animales están emparentados. Y este vínculo evolutivo es mucho más profundo de lo que podrías imaginar.

Foto: Maulucioni y Doridí/Wikimedia Commons

Un origen común: el eucariota ancestral.

Tanto los animales como las plantas pertenecen al dominio Eukarya, un grupo de organismos que tienen células complejas con núcleo definido. Este dominio incluye también a los hongos y a ciertos microorganismos como las algas y los protozoos.

Los científicos creen que todos los eucariotas provienen de un organismo ancestral unicelular que vivió hace más de 1.600 millones de años. Este ser, probablemente una célula primitiva con capacidad para albergar otras estructuras internas (orgánulos), dio origen con el tiempo a múltiples linajes, entre ellos el de las plantas y el de los animales.

Diferentes caminos, un mismo árbol genealógico.

A partir de ese antepasado común, la evolución hizo su trabajo: las plantas desarrollaron la fotosíntesis, mientras que los animales optaron por la ingesta de otros organismos como fuente de energía. Aunque sus estrategias de vida divergen radicalmente, su herencia genética revela muchas similitudes.

Por ejemplo, tanto en plantas como en animales existen genes relacionados con el desarrollo celular, la reproducción, la reparación del ADN y el metabolismo básico. El código genético, el lenguaje de la vida, es prácticamente el mismo en todos los seres vivos.

Genética comparada: pruebas de parentesco.

Con el desarrollo de la genómica, los científicos pueden comparar secuencias de ADN entre diferentes organismos. Estos estudios han demostrado que los humanos comparten cerca del 25% de sus genes con las plantas. Puede parecer poco, pero teniendo en cuenta que se trata de especies con formas de vida radicalmente distintas, es una cifra impresionante.

Algunos genes son tan antiguos y esenciales que se han conservado casi sin cambios durante cientos de millones de años. Por ejemplo, los genes que controlan el ciclo celular o los que codifican para ciertas proteínas estructurales están presentes tanto en un helecho como en un ratón de laboratorio.

¿Qué significa esto para la biología y la medicina?

Comprender esta conexión evolutiva no solo es fascinante desde el punto de vista científico. También tiene implicaciones prácticas. Muchos estudios biomédicos se apoyan en modelos vegetales para entender procesos celulares que también ocurren en humanos. Además, nos ayuda a comprender mejor la biodiversidad, la evolución y el impacto que tenemos sobre otros seres vivos.

Así que la próxima vez que veas un árbol, una flor o una brizna de hierba, recuerda: estás viendo a un primo evolutivo lejano. Uno que eligió un camino muy diferente, pero con el que compartes más de lo que piensas.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings