¿Qué relación tiene el cambio climático con la migración de serpientes venenosas en todo el mundo? Un estudio reciente lo explica
CIENCIAS DE LA TIERRA / CIENCIAS DE LA VIDA.
Los efectos del cambio climático también se advierten entre los animales: las serpientes venenosas pueden aparecer en otros países, aumentando el número de mordeduras a personas.
Una de las serpientes más venenosas del África subsahariana, la boomslang (Dispholidus typus) pertenece a la familia Colubridae. Fotografía de Mattias Klum.
Según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado el 19 de marzo de 2025, los principales indicadores del cambio climático han alcanzado nuevos niveles sin precedentes, como las concentraciones récord de gases de efecto invernadero, combinadas con otros factores, que generaron el récord de calor del año pasado, hecho del que también informó el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea.
Las consecuencias del cambio climático son graves y afectan a distintas zonas del planeta, desde el calentamiento de los océanos y la consiguiente subida del nivel del mar (que podría hacer desaparecer islas y ciudades enteras), hasta el registro de temperaturas extremas y sequías en distintas regiones de la Tierra.
El mundo animal, por su parte, también podría sufrir este grave avance del cambio climático. Desde peces que se desplazan a lugares más fríos de los océanos hasta aves y ranas que se trasladan a las montañas, los animales de todo el mundo se ven cada vez más obligados por el aumento de las temperaturas globales a abandonar sus hábitats históricos en busca de las condiciones que necesitan para sobrevivir.
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La migración climática también está influyendo en el comportamiento de varias especies de serpientes venenosas, como señalan informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y artículos de las revistas científicas The Lancet Planetary Health y Nature. “Los reptiles son muy susceptibles al cambio climático, respondiendo negativamente a los cambios térmicos y pluviométricos, especialmente en relación con sus procesos reproductivos, generando una necesidad migratoria para muchos de ellos”, detalla un artículo de Nature.
A continuación, National Geographic muestra cómo diversos cambios climáticos pueden influir e incluso provocar la migración de especies de serpientes venenosas a distintas partes del mundo, poniendo en peligro la biodiversidad y la salud pública.
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Arriba, un ejemplar de mamba negra (Dendroaspis polylepis), una serpiente venenosa originaria de algunas zonas del África subsahariana. Fotografía de Tim Vickers Dominio Público.
De qué manera el cambio climático puede provocar la migración de serpientes venenosas.
Un grupo de científicos de Brasil, España, Alemania y Costa Rica se unieron en un estudio para analizar cómo y por qué el cambio climático podría causar movimientos drásticos en las poblaciones de serpientes venenosas de muchos países, especialmente entre las especies que se encuentran en la actualidad en África (el continente que alberga un gran número de especies venenosas).
En 2024 publicaron un artículo en la revista Lancet sobre su investigación. Los científicos tuvieron en cuenta las predicciones del cambio climático sobre los cambios en los hábitats de 209 especies de serpientes venenosas del mundo y cartografiaron dónde se encuentran entornos similares en otros lugares del planeta.
De las 209 serpientes venenosas cartografiadas, 43 especies procedían del continente africano. La OMS clasifica las especies de serpientes venenosas en tipo 1 (alto riesgo de causar discapacidad o muerte) y tipo 2 (bajo riesgo), según su peligrosidad para la salud pública. En esta investigación, 30 de las serpientes africanas eran de tipo 1 (extremadamente venenosas) y 13 de tipo 2.
Basándose en esto, el grupo predijo que estos reptiles probablemente migrarán a otros países africanos, buscando entornos que sigan siendo adecuados para ellas después de 2070. También podrían acabar desplazándose a países de otros continentes, que “recibirían” nuevas especies venenosas, lo que podría cambiar la dinámica de la biodiversidad y la atención sanitaria pública en todo el mundo.
Países como Nigeria y Namibia en África, así como China, Nepal y Myanmar, por ejemplo, podrían recibir varias especies de estos ofidios venenosos de países vecinos. Además, la combinación de zonas climáticamente idóneas y factores socioeconómicos (incluidos los bajos ingresos y la elevada población rural) podría significar que el Sudeste Asiático y África (incluidos también países como Uganda, Kenia, Bangladesh, India y Tailandia) sean más vulnerables a las mordeduras de serpientes venenosas en el futuro.
En la foto, un ejemplar de la cobra egipcia (Naja haje), que es muy venenosa y se encuentra principalmente en el norte del continente africano. Fotografía de Ghorayr CC BY-SA 4.0.
¿Qué consecuencias tiene el desplazamiento de serpientes venenosas a otras regiones del planeta?
Los científicos llegaron a la conclusión de que los principales cambios en el hábitat de estas especies venenosas se producirán de aquí a 2070. Además, el cambio climático creará nuevos problemas de salud pública en varios países de renta baja (como algunos de los mencionados anteriormente), especialmente en el Sudeste Asiático y África. Por este motivo, es importante que la comunidad internacional aumente sus esfuerzos para combatir los efectos de la crisis climática en las próximas décadas.
Según el informe de la OMS, esta migración podría acarrear graves consecuencias para la salud pública en estos territorios. “Las mordeduras de serpientes sobrecargan los sistemas sanitarios de los países donde viven animales venenosos, con miles de muertes cada año. Las migraciones resultantes generadas por el cambio climático no harán sino agravar el problema al afectar a dónde y cómo comparten espacio las serpientes con las personas”, señala la fuente.
Y es que, según predicen los científicos, a medida que estos reptiles venenosos migren a medida que aumenten las temperaturas y se hagan más frecuentes los fenómenos extremos, estos animales también cambiarán sus pautas de actividad. Como consecuencia, es posible que algunas personas tengan que cambiar sus prácticas agrícolas y se prevé que el contacto entre humanos y serpientes sea más frecuente (y peligroso) en algunas regiones.
Por: Redacción.
Sitio Fuente: National Geographic en Español