Este pequeño pulpo no es un juguete, es el primer robot 100% blando y autónomo

C. APLICADAS / ROBÓTICA.

Los investigadores tuvieron que probar 300 configuraciones distintas para crear el octobot. Aunque aún no tiene grandes capacidades, su propia existencia es un avance increíble.

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Crédito: Adam De Tour.

El "octobot" es un pequeño robot flexible que cabe en la palma de una mano y se parece a algo que se encontraría en una bolsa de regalitos de una fiesta de cumpleaños infantil. Pero a pesar de su peculiar nombre y su diminuto tamaño, este robot representa un increíble avance de la robótica.

Según los investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) que lo crearon, es el primer robot blando totalmente autosuficiente. No tiene componentes electrónicos duros, ni baterías ni chips de ordenador , y se desplaza sin estar anclado a un ordenador.

El octobot es en esencia un tubo neumático con un exterior muy mono. Para desplazarse, se bombea una solución de peróxido de hidrógeno (mucho más concentrado del tipo que se encuentra en un botiquín) hasta dos reservas ubicadas en el centro del cuerpo del octobot. La presión hace que el líquido se desplace por tubos dentro del cuerpo, donde finalmente se choca contra una línea de platino. Esta cataliza una reacción que genera un gas, el cual se expande y se desplaza por un diminuto chip, un controlador de microfluidos. El controlador dirige el gas de manera alterna por la mitad de los tentáculos del octobot.

La liberación del gas de forma alterna es precisamente lo que logra que el bot realice lo que parece un pequeño baile, meneando sus tentáculos arriba y abajo y desplazándose durante el proceso. El octobot puede moverse durante unos ocho minutos con un mililitro de combustible.

¿Cómo se desarrolla algo así? "Hay que fabricar todas las piezas uno mismo", explica el alumno de posgrado del laboratorio de investigación de materiales de Jennifer Lewis de la Universidad de Harvard Ryan Truby. El molde que genera la forma de pulpo y el chip de microfluidos fueron creados en el laboratorio cercano del investigador Robert Woods.

El octobot está hecho de materiales que la mayoría de los laboratorios de microfluidos tienen a mano. Pero los investigadores tuvieron que realizar 300 intentos para dar con la receta correcta. Primero, colocan un chip de microfluidos en un molde personalizado de pulpo vacío. Entonces introducen una mezcla de silicona al molde que cubre el chip. Después de emplear una impresora 3D para inyectar líneas de tinta a la silicona y lo hornean durante cuatro días. Este proceso sella la forma del octobot y hace que una de las tintas se evapore, dejando tras sí vasos vacíos por los que el gas presurizado fluirá.

Todavía faltan las capacidades de detección y programación que proporcionarían un mayor control sobre los movimientos del robot. Pero el octobot es intencionadamente minimalista, diseñado únicamente para demostrar que es posible fabricar este tipo de robot blando.

Sitio Fuente: Technology Review