Traumas de la niñez que tienen consecuencias en la vida adulta

HUMANIDADES / PSICOLOGÍA.

Los expertos aseguran que ciertos traumas de la infancia influyen en la salud y bienestar de la vida adulta.

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Hay experiencias en la niñez que dejar marcas y terminan por conformar nuestra identidad. Esto es normal y saludable, porque nuestra personalidad depende no solo de lo que hemos aprendido, sino también vivido, pero hay circunstancias dolorosas que tienen un impacto profundo en nosotros, generando consecuencias en el desarrollo y la salud de la vida. Expertos en psicología y científicos de diferentes áreas aseguran que puede haber una relación entre los traumas de la niñez y los problemas de salud en la vida adulta.

Las experiencias dolorosas de la niñez fueron siempre un tema apasionante para los psicólogos y psiquiatras, por su peso en la vida adulta y las consecuencias que conllevan. La investigación de el Dr. Vince Felitti del Kaiser, y el Dr. Bob Anda del CDC ha sido una piedra angular en el tema. Este estudio fue realizado en 1998, pero aún tiene vigencia por sus descubrimientos, que han sido confirmados con posteriores investigaciones.

El estudio del Doctor Felitti y el Doctor Anda se basa en las experiencias infantiles adversas y sus consecuencias en la vida adulta. Para la investigación se analizaron 17.500 adultos y sus historiales de exposición a este tipo de experiencias, como puede ser la muerte de un familiar, una situación violenta o un contexto socioeconómico complejo. Este fue el primer y el mayor estudio que demostró que las situaciones adversas en la niñez tienen fuertes implicaciones en la adultez.

En análisis realizado por estos doctores fue de carácter epidemiológico. Esta disciplina es parte de la medicina y la biología, y estudia la distribución, frecuencia y factores relacionados con la salud y las enfermedades en diferentes comunidades. Del estudio se obtuvo que los traumas infantiles tienen una correlación con los problemas médicos que se sufren en la adultez. En particular, se halló que algunas experiencias dolorosas pueden darse en la niñez hacen más propensos a los experimentantes a sufrir cáncer en la vida adulta.

De los resultados se extrajo además que las experiencias traumáticas en la niñez se relacionan a una reducción de vida media de hasta 20 años, un 20% más de posibilidades de ser hospitalizado por diferentes enfermedades y casi un 500% más de posibilidades de sufrir depresión en la adultez.

A nivel biológico, los genes se ven afectados en su capacidad de expresión ante algunas situaciones traumáticas, provocando por ejemplo, una mayor hipersensibilidad ante ciertas situaciones adversas y un mayor estrés. La modificación biológica lleva un proceso largo, por lo cual las consecuencias del trauma solo se ven varias décadas después del suceso.

Consulta el documento “Las experiencias infantiles adversas y las consecuencias del trauma para toda la vida” de American Academy of Pediatrics

En los últimos años se han realizado varias investigaciones sobre los traumas y las implicaciones cerebrales, y se descubrió que estos sucesos tienen un efecto en el desarrollo cerebral. El estrés provocado por una situación negativa afecta a diferentes hormonas que producen un menor desarrollo de la materia gris del cerebro asociadas a las emociones, los recuerdos y la toma de decisiones, lo que hace que los adultos sean más sensibles.

Para evitar repercusiones severas de los traumas infantiles en la vida adulta, debemos hacernos cargo de nuestras heridas emocionales y asumirlas como parte de nuestra identidad. Intentar esconderlas solo hará más difícil el proceso y el crecimiento personal. El primer paso para poder alcanzar una vida saludable y plena es aceptarnos con todas nuestras complejidades, sentimientos y pensamientos y darnos el tiempo necesario para superar las cuestiones más dolorosas.

Sitio Fuente: Universia México