Los sonidos de la Ciudad deben ordenarse, no matarse

C. DE LA VIDA / ECOLOGÍA

- Para rehabilitar los espacios públicos, es necesario incluir cualidades que no entren en conflicto con el entorno o con los propios sujetos
- El ruido ya es considerado como un contaminante de alto impacto, lo cual obliga a los gobiernos y a las universidades a estudiarlo.

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El sistema sonoro de las grandes urbes debe ordenarse, con la intención de no pensar más en ruido, sino en sonidos que deben ser ecualizados e integrados en algo agradable; además es responsabilidad de arquitectos y urbanistas no colocar muros en el territorio, resaltó el doctor Francesc de Paula Daumal Domènech, catedrático de la Escola Técnica Superior d´Arquitectura de Barcelona, España.

Para rehabilitar los espacios públicos, incluso íntimos, es necesario incluir cualidades que no entren en conflicto con el entorno o con los propios sujetos, es decir “si ponemos una barrera acústica en la carretera ésta no debe obstruir la vista del paisaje o transformarlo”, explicó en su conferencia Ética y estética del diseño sonoro en la ciudad y sus ambientes.

Invitado al Primer Encuentro Internacional de Ruido Ambiental y Paisaje Sonoro en la Ciudad, realizado hoy en la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el doctor Daumal Domènech explicó que las construcciones, los objetos y, en general, todo lo que nos rodea emite sonidos, a veces sutiles, pero que en ocasiones pueden alterar el sistema nervioso de quien habita en un determinado lugar, aun así son sonidos que no deben “matarse”.

“Al armonizar o hacer funcionales formas de vida, relaciones sociales y culturales, debemos estar conscientes de que forman parte de un patrimonio inmaterial sonoro, dan identidad, se trata de manifestaciones a preservar, ahora podemos garbarlas gracias a las nuevas tecnologías, en el pasado únicamente se describían en textos”, indicó.

“El sonido es efímero, si bien su preservación requiere de grandes inversiones, vale la pena porque nos permite integrarnos a los espacios, aprender a convivir con la calle, las carreteras, los vecinos”, señaló en la actividad convocada por la División de Ciencias y Artes para el Diseño (CYAD) de la Unidad Azcapotzalco de esta casa de estudios.

“Tenemos que reflexionar a profundidad el modo como vivimos, comprender que el sonido forma parte de nuestras vidas, de nuestra cultura, cada uno de ellos contiene nuestra historia y tradiciones (al escuchar la campana de una iglesia), debemos mantenerlos no por moda, sino porque forma parte de nosotros mismos”, concluyó.

En el acto inaugural, el doctor Romualdo López Zarate, rector de la Unidad Azcapotzalco de la UAM, externó que “el encuentro es una muestra de la madurez que ha alcanzado el grupo dirigido por el profesor  Fausto Rodríguez Manzo, quien desde hace más de una década analiza el ruido como un tema fundamental para lograr el bienestar de la comunidad”.

Destacó que tratar este asunto coloca a la UAM en un sitio de vanguardia en cuanto a estudio e investigación en el control de calidad del ambiente sonoro, aspecto necesario para garantizar un entorno social saludable, pues el ruido ya es considerado como un contaminante de alto impacto, lo cual obliga a los gobiernos y a las universidades a estudiarlo.

Agregó que “nuestra casa de estudios seguirá colaborando en favor del desarrollo humano, el medio ambiente y la ecología, que son retos globales a enfrentar en el mundo contemporáneo; en este caso, nos centramos en un terreno poco conocido pero que adquiere cada vez más relevancia, además de un prestigio intelectual por la calidad académica aportada por nosotros”.

El doctor Fausto Rodríguez Manzo, coordinador del Laboratorio de Análisis y Diseño Acústico de esa sede académica, mencionó que “seguimos explorando e investigando problemas acústicos que son impulsados a través de proyectos de los estudiantes, queremos generar inquietud entre las nuevas generaciones”.

“El campo del sonido es un tema que colocamos en el centro de la formación de arquitectos y diseñadores, pero también intervienen biólogos, ingenieros, sociólogos, pues se tornó en una discusión social en materia de salud, confort y calidad de vida con implicaciones hasta antropológicas”, finalizó.

Sitio Fuente: UAM Número 317