Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili, el instituto IISPV y el Hospital Sant Joan de Reus han descubierto cómo simplificar el tratamiento de los tumores cutáneos. La técnica consiste en usar un escáner y una impresora 3D para obtener una pieza personalizada que protege la piel sana alrededor del tumor que recibe la radiación.
Un médico simula la aplicación del tratamiento de cáncer de piel sobre un paciente con la máscara hecha con la impresora 3D. / URV
Hacia un diagnóstico precoz a través de las capacidades auditivas.
La dislexia afecta a casi una de cada diez personas en el mundo. Adelantar su diagnóstico permitiría crear programas de entrenamiento para paliar este trastorno. Ese hito puede estar ahora más cerca gracias a un estudio realizado en el centro de investigación vasco BCBL, que asocia el procesamiento auditivo de los niños con sus habilidades lectoras. Los resultados suponen una nueva vía para detectar el riesgo antes de saber leer.
Este nuevo estudio revela la relación existente entre la capacidad de los niños para aprender a leer y su capacidad auditiva. / Pixabay
La cooperación de los diferentes campos de la ciencia y la medicina han permitido un increíble avance en la comprensión y el tratamiento de una enfermedad genética recién descubierta.
Image Credits: jesse orrico.
La enfermedad, que causa la parálisis súbita de las extremidades y las cuerdas vocales en bebés, ha sido apodada “la maldición” en personas originarias del norte de Africa, población que es genéticamente afectada por esta enfermedad.
Investigadores franceses han conseguido crear polímeros capaces de almacenar información y descubierto que un espectrómetro de masas puede leer largas secuencias de datos a escala molecular. El descubrimiento constituye un récord mundial que abre la vía al almacenamiento de datos a una escala cien veces más pequeña que la de los discos duros actuales.
Las imágenes capturaron el destello de una kilonova.
A LA IZQUIERDA: Imagen de la galaxia NGC4993 tomada por DES (Dark Energy Survey) el 18 de agosto de 2017 en la que la flecha señala la posición de la primera detección óptica de la explosión (Kilonova) resultante del choque de dos estrellas de neutrones. Esta explosión fue detectada horas antes como una onda gravitacional por los interferómetros LIGO y VIRGO y como un brote de rayos gamma por el satélite Fermi. A LA DERECHA: Imagen de la misma galaxia tomada 14 días después, en la ya no se ve rastro de la explosión. CREDIT: CIEMAT.