La rocambolesca vida de Kary Mullis: el genio rebelde que revolucionó la ciencia con la PCR
HISTORIA DE LA CIENCIA.
Hay descubrimientos que transforman la historia de la humanidad para siempre, pero muy pocos tienen detrás una historia tan estrambótica como la creación de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR).
Su inventor, Kary B. Mullis, no encajaba en el molde del científico tradicional de laboratorio. Amante del surf, abierto defensor del uso de sustancias psicodélicas, escéptico radical y figura altamente polémica, Mullis combinó una intuición molecular brillante con una personalidad indomable que sacudió los cimientos de la biología moderna.
Foto: Dona Mapston.
De los experimentos caseros al surf en California.
Kary Banks Mullis nació el 28 de diciembre de 1944 en Lenoir, Carolina del Norte. Desde una edad muy temprana, mostró un interés desmedido y poco convencional por la ciencia experimental. Durante su adolescencia, construyó cohetes caseros propulsados por combustible sólido y experimentó con compuestos químicos en su propio garaje, demostrando una curiosidad voraz por entender el funcionamiento de la materia.
Estudió Química en la Universidad de Georgia y posteriormente obtuvo su doctorado en Bioquímica en la prestigiosa Universidad de California en Berkeley en 1972. Berkeley en los años 60 y 70 era el epicentro de la contralectura, la agitación social y el movimiento psicodélico, un entorno que moldeó la mentalidad iconoclasta de Mullis. Lejos de seguir una carrera académica ortodoxa, intercaló sus estudios con la escritura de ficción, la gestión de una panadería y largas jornadas practicando surf en la costa californiana.
La noche del chispazo: ¿Cómo nació la PCR?.
A finales de los años 70, Mullis se incorporó a la empresa de biotecnología Cetus Corporation en Emeryville, California, donde trabajaba sintetizando oligonucleótidos (cortes de ADN artificial). En aquella época, conseguir suficiente ADN para analizarlo o clonarlo era un proceso lento, tedioso y frustrante que requería semanas de cultivo celular.
La gran idea llegó la noche del 15 de mayo de 1983. Mullis conducía su coche por la sinuosa carretera 128 del condado de Mendocino rumbo a su casa de campo, con su novia dormida en el asiento del copiloto. Mientras pensaba en una forma de simplificar el análisis de mutaciones en el ADN, visualizó en su mente un ciclo repetitivo de calentamiento y enfriamiento. Si utilizaba ADN polimerasa junto con dos cebadores específicos para delimitar un fragmento concreto de ADN, la cantidad de esa secuencia exacta se duplicaría en cada ciclo.
El crecimiento no era lineal, sino exponencial:
- 1 copia se convierte en 2
- 2 en 4
- 4 en 8
- En solo 30 ciclos, una sola molécula de ADN podía amplificarse en más de mil millones de copias idénticas en pocas horas.
Mullis detuvo el vehículo en el arcén para anotar la idea en un trozo de papel. Había concebido la técnica de amplificación molecular más potente de la historia.
Del rechazo inicial al Premio Nobel de Química.
A pesar de la genialidad del concepto, sus compañeros y superiores en Cetus recibieron la idea con un escepticismo inicial. Le tomó meses de ensayos de laboratorio demostrar que el proceso funcionaba en la práctica. Para colmo, cuando redactó el primer artículo científico describiendo la PCR, revistas de renombre mundial como Nature y Science lo rechazaron inicialmente por considerarlo demasiado simple o carente de datos experimentales profundos.
Sin embargo, el impacto del descubrimiento fue innegable. La PCR permitía "buscar una aguja en un pajar molecular y construir un pajar entero hecho solo de agujas". En 1993, diez años después de aquel viaje nocturno, Kary B. Mullis recibió el Premio Nobel de Química, compartido con el canadiense Michael Smith. Cetus vende la patente de la PCR a la farmacéutica Roche por más de 300 millones de dólares, de los cuales Mullis solo recibió un bono de 10.000 dólares, algo que alimentó su escepticismo hacia las grandes corporaciones científicas.
La sombra de la polémica: un Premio Nobel fuera de control.
Obtener el galardón más prestigioso del mundo no moderó el comportamiento de Mullis; al contrario, le otorgó una plataforma pública que utilizó para defender posturas abiertamente anticientíficas y marginales:
- Negacionismo del VIH/SIDA: Mullis afirmó públicamente que no existían pruebas científicas concluyentes de que el VIH fuera la causa directa del SIDA, una postura altamente criticada por la comunidad médica global.
- Uso de LSD: Defendió abiertamente que sus experiencias con el LSD habían potenciado su capacidad de abstracción espacial, ayudándole a visualizar las moléculas de ADN e imaginando los ciclos de la PCR.
- Fenómenos paranormales y alienígenas: En su autobiografía publicada en 1998, Dancing Naked in the Mind Field (Bailando desnudo en el campo de la mente), relató encuentros con extraterrestres en forma de mapaches fluorescentes y manifestó su fe en la astrología.
- Escéptico del cambio climático: Cuestionó el consenso científico sobre el agujero de la capa de ozono y el calentamiento global.
Estas posturas convirtieron a Mullis en una figura divisiva: por un lado, respetado eternamente por su aporte monumental a la biotecnología; por el otro, aislado por la comunidad académica debido a sus desafiantes y peligrosas teorías médicas.
Kary Mullis falleció el 7 de agosto de 2019 a los 74 años a causa de una neumonía, pocos meses antes de que la pandemia mundial de COVID-19 convirtiera a su invención, la prueba RT-PCR, en una palabra de uso cotidiano en los hogares de todo el planeta.
Más allá de la controversia que rodeó sus últimos años, es imposible entender el mundo actual sin su aportación:
- Medicina forense: La prueba de ADN utilizada en criminología y antropología para identificar restos biológicos mínimos es posible gracias a la PCR.
- Diagnóstico de enfermedades: Permite detectar infecciones víricas, bacterianas y mutaciones genéticas asociadas al cáncer en fases extremadamente tempranas.
- Ingeniería genética y paleontología: Desde el mapeo del genoma humano hasta la extracción de ADN antiguo en fósiles (la base real de la premisa de Parque Jurásico), todo se fundamenta en la PCR.
Kary B. Mullis encarnó la paradoja definitiva del genio creativo: el mismo desdén por las normas que lo llevó a desafiar los dogmas de la biología para inventar la PCR fue el que lo distanció del rigor científico en el tramo final de su vida.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings