Abdus Salam: el físico que unificó las fuerzas del universo y fue olvidado por su propio país

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

El universo se rige por cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, el electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil.

Durante décadas, la física teórica buscó una teoría unificada que pudiera explicar estas interacciones bajo un mismo marco matemático. En la década de 1960, un físico teórico paquistaní logró lo que parecía imposible: demostrar que el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil son, en realidad, dos manifestaciones de una misma interacción, la fuerza electrodébil.

Foto: Molendijk, Bart / Anefo. 

Su nombre era Abdus Salam, y su trabajo no solo le valió el Premio Nobel de Física en 1979, sino que sentó las bases para el descubrimiento del bosón de Higgs. Sin embargo, detrás de su brillante carrera científica se esconde una historia de exilio, intolerancia religiosa y un legado tan prodigioso como trágico.

De Panyab a Cambridge: el ascenso de un prodigio de las matemáticas.

Muhammad Abdus Salam nació el 29 de enero de 1926 en Jhang, una pequeña ciudad que entonces formaba parte de la India británica (actual Pakistán). Desde muy joven demostró una capacidad intelectual fuera de lo común. A los 14 años obtuvo la puntuación más alta registrada hasta la fecha en los exámenes de matriculación de la Universidad del Panyab, ganando una beca para estudiar en el Government College de Lahore.

En 1946 se trasladó al St John’s College de la Universidad de Cambridge, donde se graduó con honores de primera clase en Matemáticas y Física. En apenas tres años en el Laboratorio Cavendish, completó su doctorado en física teórica con una tesis sobre electrodinámica cuántica que atrajo de inmediato la atención de figuras como Robert Oppenheimer y Paul Dirac.

A pesar de las tentadoras ofertas para quedarse en el Reino Unido, Salam decidió regresar a Pakistán en 1951 para enseñar en Lahore. Sin embargo, la falta de presupuesto, la escasez de literatura científica y el aislamiento académico le hicieron comprender una dura realidad: para investigar en la vanguardia de la física, debía trabajar en el extranjero.

El hallazgo del Nobel: la Teoría Electrodébil.

De regreso a Europa, Salam se convirtió en catedrático del Imperial College de Londres en 1957. Fue allí donde desarrolló su trabajo más trascendental.

Junto con los físicos estadounidenses Steven Weinberg y Sheldon Glashow, Salam formuló la teoría electrodébil. Este modelo matemático demostró que a energías extremadamente altas —como las que existían fracciones de segundo después del Big Bang— la fuerza electromagnética (que mantiene unidos a los átomos) y la fuerza débil (responsable de la desintegración radiactiva) se fusionan en una sola fuerza electrodébil.

Esta unificación fue un pilar fundamental para la consolidación del Modelo Estándar de la física de partículas, la teoría que describe los constituyentes básicos de la materia y cómo interactúan entre sí. Las predicciones de la teoría electrodébil se confirmaron experimentalmente en 1983 en el CERN con el descubrimiento de los bosones W y Z, lo que posteriormente llevó a la búsqueda y hallazgo del bosón de Higgs en 2012.

Por esta aportación revolucionaria, Abdus Salam, Glashow y Weinberg recibieron conjuntamente el Premio Nobel de Física en 1979. Salam hizo historia al convertirse en el primer musulmán en ganar un Premio Nobel de Física y el primer galardonado de Pakistán en cualquier disciplina científica.

El ICTP de Trieste: un puente científico para el Tercer Mundo.

Abdus Salam no concibió la ciencia como un privilegio reservado a las naciones ricas. Consciente de las barreras que enfrentaban los científicos de países en desarrollo, dedicó gran parte de su vida a acortar la brecha del conocimiento entre el Norte y el Sur global.

En 1964, impulsó y fundó el Centro Internacional de Física Teórica (ICTP) en Trieste, Italia, bajo el amparo de la UNESCO y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El ICTP nació con una misión clara: ofrecer a los científicos del mundo en desarrollo un espacio de investigación de primer nivel donde actualizar sus conocimientos sin tener que emigrar definitivamente de sus países de origen.

Hoy en día, el centro lleva el nombre de Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam (ICTP) y ha recibido a más de 100.000 investigadores y estudiantes de todo el mundo.

Intolerancia y exilio: el olvido en su propia patria.

A pesar de su amor por Pakistán y de haber servido como asesor científico del gobierno durante las décadas de 1960 y 1970, la vida personal y pública de Salam estuvo marcada por la persecución.

Salam pertenecía a la comunidad musulmana Ahmadiyya, una corriente minoritaria fundada a finales del siglo XIX. En 1974, el parlamento paquistaní aprobó un cambio constitucional impulsado por sectores conservadores que declaraba oficialmente a los ahmadíes como "no musulmanes". Esta enmienda discriminatoria llevó a Salam a dimitir de sus cargos gubernamentales y a exiliarse de forma definitiva en el Reino Unido.

La situación empeoró tras recibir el Nobel. Aunque fue recibido con honores en varios países, en Pakistán su logro fue silenciado por sectores extremistas. Incluso tras su muerte en Oxford en 1996, el rechazo institucional continuó: en su tumba en la ciudad paquistaní de Rabwah, la palabra "musulmán" fue borrada por orden judicial del epitafio que originalmente rezaba "El primer Nobel musulmán".

En los últimos años, la figura de Abdus Salam ha comenzado a ser reivindicada a nivel internacional y, de forma paulatina, en su país natal. La publicación de un documental de Netflix en 2018 ayudó a rescatar su historia para el público general.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings