Michael S. Brown, el hombre que descifró el colesterol
HISTORIA DE LA CIENCIA.
La historia de la medicina moderna está llena de casualidades afortunadas, pero el descubrimiento de cómo las células absorben el colesterol y cómo este proceso puede fallar con consecuencias fatales fue el resultado de una perseverancia científica impecable.
En el centro de esta revolución médica se encuentra Michael S. Brown, un médico y genetista estadounidense cuyo trabajo no solo le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1985, sino que también sentó las bases para el desarrollo de las estatinas, una de las familias de medicamentos más recetadas y salvadoras de vidas en la historia de la farmacología.
Foto: Michael Stuart Brown.
Para comprender la magnitud de la aportación de Michael S. Brown, es necesario viajar al momento en que la arteriosclerosis y los infartos de miocardio se consideraban consecuencias casi inevitables del envejecimiento o de dietas inadecuadas, sin un mecanismo genético ni celular claramente identificado.
De las aulas de Filadelfia al laboratorio de Dallas.
Michael Stuart Brown nació el 13 de abril de 1941 en Brooklyn, Nueva York, aunque creció en Filadelfia. Desde joven demostró una curiosidad insaciable por la ciencia y la medicina. Se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania en 1966 y realizó su residencia en el Hospital General de Massachusetts en Boston. Fue precisamente durante este periodo de formación clínica donde conoció a la persona que se convertiría en su compañero de investigación durante toda su vida: Joseph L. Goldstein.
En 1971, Brown se unió al Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas. Poco después, en 1972, convenció a Goldstein para que se uniera a él y formaran un laboratorio de investigación conjunto. La alianza entre Brown y Goldstein se convirtió en una de las parejas científicas más productivas y duraderas del siglo XX, colaborando estrechamente durante décadas en un modelo de trabajo en equipo casi único en la ciencia de alto nivel.
El enigma de la hipercolesterolemia familiar.
El punto de partida de las investigaciones de Brown y Goldstein fue una enfermedad genética devastadora conocida como hipercolesterolemia familiar. Los pacientes nacidos con la forma más grave de esta condición presentaban niveles de colesterol en sangre extraordinariamente elevados desde la infancia y sufrían infartos de miocardio masivos siendo apenas unos niños.
El consenso de la época asumía simplemente que el cuerpo de estos pacientes fabricaba demasiado colesterol. Sin embargo, Brown y Goldstein sospecharon que el problema residía en cómo las células regulaban e internalizaban el colesterol que circulaba por el torrente sanguíneo.
Para probar su hipótesis, utilizaron cultivos celulares de fibroblastos de pacientes sanos y de pacientes con hipercolesterolemia familiar. Lo que descubrieron transformó por completo la biología celular.
El receptor de LDL: la puerta de entrada celular.
En 1973, el equipo liderado por Brown y Goldstein identificó una proteína fundamental presente en la superficie de las células humanas: el receptor de lipoproteínas de baja densidad, conocido popularmente como el receptor de LDL o receptor del colesterol malo.
El mecanismo descubierto funcionaba como un sistema perfecto de cerradura y llave:
- Las partículas de LDL, que transportan la mayor parte del colesterol en la sangre, se unen de manera específica a los receptores de la superficie celular.
- La célula envuelve el complejo receptor-LDL en una pequeña vesícula e internaliza el colesterol mediante un proceso denominado endocitosis mediada por receptor.
- Una vez dentro de la célula, el colesterol se libera para ser utilizado en la construcción de membranas celulares o en la síntesis de hormonas.
- La llegada de este colesterol interno actúa como una señal de apagado que frena tanto la producción propia de colesterol por parte de la célula como la fabricación de nuevos receptores de LDL.
En los pacientes con hipercolesterolemia familiar, los receptores de LDL están ausentes o son defectuosos debido a mutaciones genéticas. Al no poder entrar en las células, el colesterol se acumula masivamente en la sangre, adhiriéndose a las paredes arteriales y provocando una aterosclerosis severa a edades muy tempranas.
Del laboratorio a las estatinas: un impacto en la salud mundial.
El hallazgo del receptor de LDL no fue únicamente un triunfo de la ciencia básica. Al desvelar la vía metabólica del colesterol y la enzima clave que regula su síntesis interna, la HMG-CoA reductasa, Brown y Goldstein abrieron la puerta directa al diseño de fármacos capaces de bloquear esa enzima.
Este trabajo proporcionó el fundamento científico directo para el desarrollo de los inhibidores de la HMG-CoA reductasa, conocidos mundialmente como estatinas. Medicamentos como la lovastatina, la simvastatina o la atorvastatina han permitido a decenas de millones de personas en todo el mundo reducir sus niveles de colesterol en sangre, prevenir eventos cardíacos y prolongar significativamente su esperanza de vida.
El Premio Nobel.
En 1985, el Comité Nobel del Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina conjuntamente a Michael S. Brown y Joseph L. Goldstein por sus descubrimientos sobre la regulación del metabolismo del colesterol. El jurado destacó que sus investigaciones habían revolucionado la comprensión de la aterosclerosis y abierto vías completamente nuevas para la prevención y el tratamiento de los infartos de miocardio.
A lo largo de las décadas posteriores a su Nobel, Michael S. Brown continuó al frente de laboratorios de investigación, formando a nuevas generaciones de científicos e investigando otros procesos genéticos y metabólicos de vital importancia, como la modificación lipídica de proteínas y la regulación genómica por esteroles.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings