Gerty Cori: la bioquímica rebelde que descifró la fuente de energía del cuerpo humano
HISTORIA DE LA CIENCIA.
Gerty Cori no solo rompió el techo de cristal de la ciencia en la primera mitad del siglo XX; transformó para siempre nuestra comprensión del metabolismo humano.
Como la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1947, su legado va mucho más allá de un galardón histórico. Junto a su esposo y compañero de vida, Carl Cori, descubrió el mecanismo exacto por el cual nuestro organismo convierte el esfuerzo físico en combustible celular: el ciclo de Cori.
Foto: National Library of Medicine.
De Praga a la élite científica: los primeros pasos de una mente brillante.
Nacida en Praga en 1896 en el seno de una familia judía acomodada, Gerty Theresa Radnitz demostró desde muy joven una determinación poco común. En una época donde las aulas universitarias estaban prácticamente vedadas para las mujeres, Gerty superó en solo un año los exámenes de admisión de latín, física, química y matemáticas para ingresar en la Universidad Carl Ferdinand.
Fue allí donde conoció a Carl Cori. Ambos compartían una devoción absoluta por la investigación médica. Se graduaron juntos en 1920, se casaron ese mismo año y comenzaron una de las alianzas científicas más fructíferas y simbióticas de la historia.
Sin embargo, la Europa de posguerra, castigada por la escasez y el creciente antisemitismo, amenazaba con ahogar sus aspiraciones. En 1922, la pareja tomó una decisión drástica que cambiaría el curso de la medicina moderna: emigrar a los Estados Unidos.
La lucha contra la discriminación académica.
A su llegada a los Estados Unidos, los Cori chocaron de frente con el machismo institucional de la época. Mientras a Carl le ofrecían puestos docentes de prestigio e instalaciones de vanguardia, a Gerty se le relegaba a roles secundarios de asistente, recibiendo salarios que apenas representaban una fracción de los de su marido.
En el Roswell Park Memorial Institute de Búfalo y, más tarde, en la Universidad de Washington en San Luis, las autoridades académicas presionaron repetidamente a Carl para que dejara de investigar con su esposa, argumentando que trabajaban "juntos como si fueran un solo científico" y que resulta "inapropiado" tener a una mujer en el laboratorio. Carl se negó rotundamente.
Gerty aceptó cargos de menor rango y salarios simbólicos con tal de no abandonar las pipetas y los reactivos. Su motivación no era la fama ni el reconocimiento financiero, sino la fascinación por comprender cómo la glucosa viaja a través del tejido muscular y hepático.
El hallazgo del Ciclo de Cori: el motor del metabolismo.
Durante la década de 1930, el matrimonio Cori desentrañó un misterio bioquímico que había desconcertado a los fisiólogos durante décadas: ¿qué ocurre con el azúcar en nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio?
Gerty lideró experimentos meticulosos que demostraron cómo el glucógeno (la forma en que el cuerpo almacena los carbohidratos) se desglose en el músculo para producir energía en forma de ácido láctico. Luego, este ácido láctico viaja por la sangre hasta el hígado, donde se transforma de nuevo en glucosa para ser utilizada por los músculos.
Este flujo circular de energía, bautizado formalmente como el ciclo de Cori, reveló la conexión directa entre el metabolismo muscular y hepático. Además, el trabajo de Gerty condujo al descubrimiento de la glucosa-1-fosfato (conocida popularmente como el éster de Cori) y a la identificación de la enzima fosforilasa, clave para entender trastornos metabólicos como la glucogenosis y, fundamentalmente, la diabetes.
El Nobel.
En 1947, la Academia Sueca reconoció el valor incalculable de sus investigaciones. Gerty Cori se convirtió en la primera mujer estadounidense y la primera mujer del mundo en recibir el Premio Nobel de Medicina, compartido con Carl Cori y el fisiólogo argentino Bernardo Houssay.
Trágicamente, poco antes de viajar a Estocolmo para recibir el premio, a Gerty le diagnosticaron mieloesclerosis, una rara y dolorosa enfermedad de la médula ósea. A pesar de los constantes dolores y el deterioro de su salud, continuó trabajando en el laboratorio durante una década más, investigando las enfermedades del almacenamiento de glucógeno en niños.
Gerty Cori falleció el 26 de octubre de 1957, a los 61 años.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings