Harold Kroto: El químico que descubrió una nueva forma de materia en las estrellas

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

A mediados de los años ochenta, la química pensaba que conocía bien al carbono. Sabíamos que se organizaba en estructuras tridimensionales duras como el diamante o en capas deslizantes como el grafito.

Sin embargo, en 1985, un experimento diseñado para entender la composición del polvo en las estrellas gigantes rojas cambió la tabla periódica para siempre.

Foto: Wikimedia Commons.

El responsable principal de aquel hallazgo fue Harold Kroto (Wisbech, 1939 – Lewes, 2016), un químico británico cuya fascinación por la astronomía y el diseño gráfico lo llevó a co-descubrir una tercera forma alotrópica del carbono: el buckminsterfullereno (C60). Este hallazgo no solo le valió el Premio Nobel de Química en 1996, sino que abrió de par en par las puertas de la nanotecnología moderna.

De refugiados a la pasión por el diseño y la química.

La historia personal de Sir Harold Kroto estuvo marcada por la resiliencia y la curiosidad multidisciplinar. Nacido como Harold Krotoschiner, sus padres eran refugiados judíos polaco-alemanes que huyeron de la Alemania nazi a Gran Bretaña poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Años más tarde, la familia acortó su apellido a Kroto.

Durante su juventud en Bolton, el pequeño Harold mostró dos pasiones aparentemente distantes: las artes plásticas y los juegos de construcción. De hecho, antes de decantarse por la química en la Universidad de Sheffield, consideró seriamente dedicarse al diseño gráfico profesional, una sensibilidad estética que terminaría siendo crucial para sus descubrimientos científicos más importantes.

El experimento cósmico que cambió la nanotecnología.

A finales de la década de 1970, Kroto trabajaba en la Universidad de Sussex analizando espectros radioastronómicos de cadenas de carbono en el espacio interestelar. Para replicar en la Tierra las condiciones extremas de las atmósferas estelares, viajó en 1985 a la Universidad Rice en Texas para colaborar con los científicos Richard Smalley y Robert Curl.

Utilizando un láser de alta potencia para vaporizar grafito en una atmósfera de helio, el equipo buscaba sintetizar cadenas largas de carbono. Sin embargo, al analizar las masas moleculares resultantes, observaron algo inesperado: un pico abrumadoramente dominante correspondía a una molécula formada por exactamente 60 átomos de carbono.

¿Por qué la forma de balón de fútbol?

Determinar cómo 60 átomos de carbono podían unirse de forma totalmente estable sin dejar enlaces libres fue el verdadero reto conceptual:

- Inspiración arquitectónica: Kroto recordó las cúpulas geodésicas del famoso arquitecto Buckminster Fuller, las cuales combinaban hexágonos y pentágonos para crear estructuras esféricas autoreforzadas.
- Geometría perfecta: La molécula de C60 constaba de 20 hexágonos y 12 pentágonos perfectamente ensamblados.
- Bautizo histórico: En honor al arquitecto, bautizaron a la nueva familia de moléculas como fullerenos, y a la esferoide de 60 carbonos como buckminsterfullereno (o buckybola).

El hallazgo, publicado en la revista Nature en septiembre de 1985, fue recibido con cierto escepticismo inicial hasta que en 1990 se logró sintetizar el C60 en cantidades macroscópicas, confirmando la estructura propuesta por Kroto y sus colegas. En 1996, Kroto, Smalley y Curl recibieron conjuntamente el Premio Nobel de Química.

El legado de Kroto: Divulgación y la revolución de los materiales.

El impacto de los fullerenos fue el punto de partida de la ciencia de nanomateriales. Sin el descubrimiento del C60, el posterior desarrollo de los nanotubos de carbono y el aislamiento del grafeno habrían tardado décadas más en consolidarse. Hoy en día, los derivados de los fullerenos se investigan en campos tan variados como la medicina (para la entrega dirigida de fármacos), la fabricación de células solares orgánicas y la superconductividad.

Tras la obtención del Nobel, Kroto dedicó gran parte de su vida a la divulgación científica y la educación básica. Fundó la Vega Science Trust, una plataforma pionera dedicada a crear materiales audiovisuales educativos de acceso libre para jóvenes de todo el mundo.

Harold Kroto falleció en 2016 a los 76 años debido a complicaciones de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), dejando tras de sí una impronta indeleble: la demostración de que la curiosidad por los rincones más lejanos del universo puede revolucionar la tecnología que tocamos en la Tierra.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings