El hombre que dividió el cerebro: Roger W. Sperry
HISTORIA DE LA CIENCIA.
A mediados del siglo XX, la ciencia creía tener una idea bastante clara de cómo funcionaba nuestra mente: un órgano unificado donde ambos hemisferios cooperaban de forma simétrica.
Sin embargo, un neurobiólogo discreto y tenaz estaba a punto de demostrar que, en realidad, albergamos dos mentes en una sola cabeza. Su nombre era Roger W. Sperry, y sus investigaciones con pacientes de "cerebro escindido" no solo le valieron el Premio Nobel en 1981, sino que cambiaron para siempre nuestra comprensión de la identidad, la conciencia y la condición humana.
Foto: NIH.
De las salamandras a los misterios de la mente.
Nacido en Hartford, Connecticut, en 1913, Sperry no empezó su carrera buscando las claves de la conciencia humana. Sus primeros trabajos se centraron en la plasticidad del sistema nervioso utilizando animales. En una serie de experimentos ya clásicos durante los años 40, Sperry rotó los ojos de varios tritones y salamandras y reconectó sus nervios ópticos.
Descubrió que los animales veían el mundo completamente al revés y, crucialmente, sus cerebros jamás se adaptaban al cambio. Los nervios volvían a crecer exactamente hacia sus puntos de destino originales en el cerebro, guiados por una especie de "etiquetado químico" individual. Esta investigación sepultó la teoría imperante de que el cerebro era una pizarra en blanco que se moldeaba únicamente con la experiencia, demostrando que los circuitos neuronales básicos vienen preprogramados genéticamente.
El gran giro: Los pacientes de "cerebro escindido".
El verdadero hito en la biografía de Sperry llegó cuando trasladó su enfoque al cerebro de los mamíferos y, finalmente, a los seres humanos en el Instituto Tecnológico de California (Caltech).
En la década de 1960, Sperry, junto a sus brillantes alumnos Michael Gazzaniga y Joseph Bogen, comenzó a estudiar a pacientes que padecían epilepsia severa e intratable. Para salvarlos de crisis destructivas, los neurocirujanos habían cortado el cuerpo calloso, la densa autopista de fibra nerviosa que conecta y comunica los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro.
La operación fue un éxito médico: las crisis cesaron y, sorprendentemente, los pacientes se comportaban de manera completamente normal en su día a día. Parecía que el cuerpo calloso no servía para nada importante. Pero Sperry sospechaba lo contrario y diseñó experimentos ingeniosos para aislar la información que llegaba a cada mitad del cerebro.
Dos hemisferios, dos personalidades distintas.
Aprovechando que el campo visual izquierdo es procesado por el hemisferio derecho, y viceversa, Sperry proyectó imágenes de forma tan rápida que solo una de las mitades del cerebro pudiera verlas. Los resultados fueron desconcertantes:
- El hemisferio izquierdo, demostró ser el dominante para el lenguaje escrito y hablado, el análisis lógico y el cálculo matemático. Cuando se proyectaba la imagen de una manzana al hemisferio izquierdo, el paciente decía inmediatamente: "Es una manzana".
- El hemisferio derecho, por el contrario, se mostró incapaz de hablar, pero era extraordinariamente superior en tareas espaciales, reconocimiento de caras, mapas, música y apreciación artística.
Si se le mostraba una palabra al hemisferio derecho (el mudo), el paciente afirmaba no haber visto nada. Sin embargo, si se le pedía que metiera la mano izquierda debajo de una pantalla y seleccionara un objeto por el tacto, la mano controlada por ese hemisferio derecho elegía el objeto exacto. ¡El cerebro derecho sabía lo que había visto, pero no podía comunicarlo con palabras!
Sperry demostró que al cortar el cuerpo calloso, se creaban dos esferas independientes de conciencia. Cada hemisferio tenía sus propios pensamientos, recuerdos y emociones, operando en paralelo sin que el otro se enterase.
El Nobel y el fin de un mito.
En 1981, el Comité Nobel reconoció a Roger W. Sperry con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos sobre la especialización funcional de los hemisferios cerebrales.
Lamentablemente, el éxito de sus investigaciones dio pie a una oleada de pseudociencia popular que dura hasta nuestros días: el mito de que las personas son puramente de "cerebro izquierdo" (lógicas) o de "cerebro derecho" (creativas). Sperry siempre se opuso a esta simplificación drástica. Sus experimentos demostraban la especialización, pero en un cerebro sano, ambos lados trabajan de forma integrada y simultánea en absolutamente cada tarea que realizamos.
Roger Sperry falleció en Pasadena en 1994, dejando tras de sí una de las mayores contribuciones a la ciencia moderna.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings